9 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

En la segunda rueda de la semana los mercados colocaron nuevamente la «luz de giro», que no estaba dentro de lo previsible y que surgió del lugar menos esperado.

Era una fecha en la que los anuncios a presión, de un Obama que intentó inyectar optimismo en medio de una planicie de desencanto, resultaban el único dato por medirse a través de la reacción de los índices bursátiles.

Pero las novedades que llegaron de Europa se encargaron de cambiar el foco de atención, mostrando nuevas ondas de problemática bancaria. El resultado fue desalentador, porque la carta jugada en el Norte quedó aplastada por lo que se instaló desde los europeos. Una «luz de giro» colocada de modo súbito, imposible de preverla, haciendo que variara totalmente el ángulo de visión.

Y es así que representó nuevamente aquello sobre lo que debemos hablar continuamente: el permanente andar sobre las brasas, de los operadores, que siempre están expuestos a que lo alcista se torne bajista, sin intermedios, y lo previsible se estrelle contra otra realidad adversa. Esto en el aspecto global y medido por los índices de los mercados, quedando en segundo plano los casos individuales como el nuestro: contienen una vida propia.

Si se repasan las diferencias que se vienen obteniendo en el ejercicio, con papeles que están fuera del listado de líderes, hay casos para el asombro.

Buscar los motivos fundamentales para semejantes aumentos es difícil de poder hacerlos calzar con el hecho en las cotizaciones. Y es lo más probable que resulten casos en los que una demanda persistente choque ante la carencia de papeles suficientes.

Por allí para una especie de río subterráneo, en plazas de segundo -y tercer- orden de liquidez, capaces de hacer las delicias de aquellos que buscan en el mercado las «figuritas difíciles», como las que juntan los chicos para llenar el álbum.

Posiblemente también se genere un reflujo en ellos, al llegar a un punto de saturación natural que, así como ha creado una escalera de felicidad en alza, después ofrezca descensos verticales.

La realidad de lo que sucede con los resabios de la crisis, en las economías, no alienta a que los indicadores luzcan radiantes. Solamente en un trabajo de «minería» se pueden encontrar vetas particulares que otros no ven, y de eso se trata todo. De ver las «perlas» antes que nadie...