16 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos pareció muy interesante el trabajo que nuestro conocido analista técnico Roberto Ruarte publicó el lunes en su habitual página de Ámbito Financiero.

Apoyado en valiosos cuadros estadísticos, donde se comparan los rendimientos de las Bolsas americanas -está incluido el mercado de Nueva York- el desarrollo de los comentarios acerca de los rendimientos obtenidos, contienen conclusiones de utilidad.

Para todo el que desee poseer una visión extendida, de lo que resulta la tendencia de largo plazo.

Dos verdades se afianzan con la simple realidad de los números: el estado de «volatilidad» en que suele vivirse dentro de la inversión. Y la prueba de que una inversión tomada como tal, genera buenos -y hasta soberbios- rendimientos si se le permite pasar por valles y cumbres, apuntando al objetivo final de ganar con los papeles accionarios.

Como esto, tal allí se dice, es un extracto de un libro que habrá de presentar Roberto Ruarte, justamente en la tarde de hoy, nos viene bien para dar difusión a la noticia. El título de la obra es «El poder de los mercados» y será presentado a las 18, en el Salón de Actos de la Bolsa de Comercio.

Siempre que podemos, y nos enteramos, de algún trabajo que se edita en nuestro medio relacionado con lo bursátil, hacemos saber al lector sobre ellos.

A sabiendas de que escribir y editar, focalizado en un mercado que se ha visto tan disminuido a través del tiempo, resulta un esfuerzo elogiable. Y si corren momentos donde inclusive en el principal centro bursátil se reconoce una preocupante fuga de posiciones accionarias, hacia bonos, vemos que hasta en el aspecto global -última crisis mediante- la inversión bursátil atraviesa por un valle de adherentes.

En especial la raza del inversor, propiamente dicho, es la que más ha sentido el impacto y la deserción. Las mentes mayoritarias van en procura del simple juego corto, apostador, aunque a los que pierden de tal modo les fastidie hasta para echarle culpas al sistema y que, en realidad, no tiene.

La visión que otorga Ruarte en el extracto publicado deja ver -justamente- la esencia valiosa de la inversión en Bolsa que, dando el plazo nece-sario, ofrece suculenta renta-bilidad. Desagiar las ansias, bajar velocidad, que siempre se llega.