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Cupones bursátiles
Y es que apartar del esce-nario lo sucedido, cuando lo bursátil se nutre enteramente de aconteceres políticos y económicos para forjar su camino, hace que tomemos a veces lo bursátil como una «isla» y es tal concepto lo que más combatimos cuando se cae en tal error.
Se presentó una «variable ingobernable» -de aquellas que no pueden ingresar en el análisis previo de ningún opera-dor o pronosticador- y de enormes dimensiones y consecuencias para lo que viene en la vida de nuestro país. Como para decir que de una jornada común a otra tan especial y determinante se produjo un cambio de condiciones en el contexto principal que obliga a replantear diagnósticos y estimaciones.
¿Quién puede desde el mirador del hoy saber cómo se desenvolverán los tiempos en nuestro medio?.
Seguramente están lloviendo hipótesis, según políticos y observadores que intentan trazar los pasos que habrán de seguirse. Es como haber puesto un pie en un hormiguero y probablemente primero predomine el desconcierto. El mismo día de la noticia debimos cubrir el comentario de una rueda donde el Merval no participaba, por el censo.
Lo que podía indagarse del exterior en referencia con los activos argentinos e inclusive comentarios de operadores externos mostraban la frialdad y la crueldad que son típicas de los mercados.
Nadie debe esperar recato y mucho menos piedad cuando de domar precios y buscar oportunidades se trata. Lo del miércoles fue otra lección práctica al respecto.
Lo que suceda de inmediato es la típica especulación que no duda en obrar sobre caliente. Recién cuando la trama haya podido zurcirse surgirá el nuevo escenario a qué atenerse. Pero, mientras tanto, la rueda de los mercados no se detiene y es capaz de generar volatilidades pronunciadas, hasta contradicciones elocuentes, que resultan una derivación -también natural- de los hechos que poseen gran peso propio. Y que cayeron como un meteoro desordenando toda variable.

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