19 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

En sólo cuatro ruedas consecutivas, dos fechas con bajas y otras dos con repuntes. Y se dio el dibujo de ser de una y una, no con signos consecutivos. Si hay que realizar un arqueo -hablamos entre viernes y miércoles-, el «balance» no da bien. Se podrán colgar motivos, excusas, problemas del mundo, pero eso pertenece a la potestad de cada operador o analista que lo juzgue.

Lo que no puede ocultarse es que las veces en que hubo bajas, éstas fueron a pique, sin escalas intermedias dentro del día. En tanto que los rebotes resultaron exactamente eso: más que un repunte, un simple rebotar (seguramente que algún amigo de las alegorías habrá dicho, el martes, que lo del lunes fue sólo «rebote del gato muerto»).

Más allá todavía de lo que dijeron los números del índice, o del panel de líderes, otra variable se conjugó de modo sumamente negativo. Y es que con las caídas el volumen subió -bastante- mientras que en los rebotes se comprimieron los negocios. Lo cual deja delineado de manera más remarcada los días con caídas, con perfil de «corrida», mientras le resta respaldo a la zona de los leves repuntes.

Simples leyes clásicas del mercado, no una opinión caprichosa de quien desee cargar más las tintas sobre una u otra rueda del convoy que se formó.

Llevado a la mínima síntesis, la línea, se podría afirmar: «A veces, hay más dinero que papeles; en otras, hay más papeles que dinero...». Con ello se consigue una conclusión de orden tan obvio como meramente estadístico. El verdadero asunto es acertar el porqué en esas ruedas: fue evidente que había muchos más papeles que dinero, incluso en los repuntes. Solucionado el lunes con el clásico «arrugue de oferta» y que oprimió el volumen a los 68 millones de pesos. Y el mismo miércoles, con suba del 1,3 por ciento en el índice mayor, se recurrió a la defensa ortodoxa no pasando de los 70 millones de pesos (cuando el martes se habían hecho $ 116 millones, con duras bajas).

A un mes y medio de concluir el ejercicio, se abrió una instancia acaso inesperada por muchos (los que desoyen las señales) con el riesgo cierto de que el movimiento prolijo se haya desordenado y dejando cámaras de aire entre las cotizaciones. Muchas carteras ganando mucho, en poco más de dos meses, en nuestra Bolsa, deja margen grande para llevarse utilidad. Y es lo más preocupante.

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