16 de febrero 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Cada vez más distintos en todo, dos países que no solo son vecinos, sino que -además- resultan socios de su zona de influencia. Nos referimos a Brasil y la Argentina, los que no están integrados a la manera europea -ni tienen una moneda en común-, sino que vienen aplicando orientaciones económicas que, más allá de denominarse distintas son cada vez más opuestas. Y si hay que dar un ejemplo de asimetrías, por encima de la mag-nitud natural de los países, bien pueden estos dos casos resultar un «espécimen» de estudio para cualquier cátedra de economía.

No sucede lo mismo con la difusión y las comparaciones que se realizan de tipo masivo, donde funcionarios de ambos lados se guardan mucho de andar marcando las diferencias (reservadas, seguramente, para su ámbito confidencial). Y para nuestro Gobierno, que suele estar muy interesado en mar-car medidas que aplican en otras partes del mundo -las que suelen ser criticadas por «neoliberales» y otras etiquetas- para autoponderar lo que aquí se hace, lo que se haga en el vecino brasileño no merece ningún comentario. Como tampoco mereció calificaciones el giro cubano, abriéndose al capital, a la actividad privada, con el plan de echar 500.000 empleados públicos y socavar el símbolo que a muchos les quedaba para poder enarbolar.

De lo último de Brasil, que mereció breves recuadros en algunos medios, detrás de la medida de contraer el «gasto público» en u$s 30.000 millones (tema que aquí no puede ni insinuarse), le siguió un rechazo de plano de las autoridades, ante el pedido sindical de elevar el haber mínimo a 340 dólares.

Por aquí, lo vemos a diario, la disputa pasa por cada sindicato, que coloca el porcentaje que quiere para elevar a «paritarias» (que no son casi nunca negociables). Y el año arrancó con sacar nuevamente la carpeta para la participación en la ganancia de las empresas.

La única reflexión que cabe es que uno de los «socios» está en lo correcto. Y el otro, en el camino equivocado. No hay modo de colocar a los dos en la misma caja. Y si a todo esto se le agrega el tema del cuidado sobre lo inflacionario, en un caso con total desdén y en el otro tomando medidas. Pues, la antinomia en las po-líticas resulta dramática. (Si hay que juzgar por ambas Bolsas, al parecer lo de aquí «es mejor». En el tiempo, habrá que verlo...).

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