28 de febrero 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Llegó una «corrección» impuesta por las circunstancias, ideales para que los más temerosos se desprendieran de posiciones y que el efecto de Libia -fogoneando por comentarios astutos- trajera consigo una ansiada brecha, que no había tenido éxito en el curso de 2011.

Bastó que Obama saliera a declamar que no habría problemas con el petróleo, supuestamente por reservas suficientes, para que todo el gran motivador de la baja -los sucesos en tal país de Medio Oriente- ya se fuera retirando durante la última fecha. Bien utilizado como un ariete, trajo resultados al crear un orificio en baja que se midió del 2% al 3%, según los mercados y en la semana. Procurar que ello se agudice no parece lo más aconsejable, con gente que no abandona el nerviosismo y el desorden que se gestó, en la semana de huidas masivas. Los que están en la otra orilla del mercado, con la caña y la carnada prestas, no son tontos: y saben que no se puede estirar demasiado la goma, porque el proceso se pueda tornar peligroso, y el desbande, volverse demasiado incontrolable. Con lo cual, el movimiento completo se convierte en zona pantanosa y ya el negocio de ir hacia abajo puede dejar a cazadores cazados. Por lo que la rueda del viernes resultó casi un mensaje, para que no exista mayor deserción que la acaecida.

En términos bursátiles: lo de Libia ya «es pasado», termine de un modo u otro, como para poder decir que el tropiezo ha sido reflejado en los gráficos, con la semana negativa. Lo que deberá buscarse, seguramente, es algún tipo de novedad-aliciente, que proporcione ciertos «esteroides» a los atletas de las finanzas más desubicados.

En tanto, acerca de las fusiones, y en especial de la que sobrevuela a la Bolsa de Nueva York, no hemos visto declaraciones de orden institucional. A menos que se lo trate como un problema empresario, entre privados, y en tal figura está la falla sustancial de dejar de lado que el NYSE es uno de los grandes símbolos del capitalismo de Estados Unidos. No importa de quién es el capital sino que los organismos relacionados debieran expedirse al respecto, para cuidar muy de cerca lo que vaya a suceder. Si esto va hacia los alemanes, si el NASDAQ podrá terciar, si corresponde -o no- que se libre autorización para ello. Porque va en juego el espíritu, la esencia, del país rector. No parece.

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