2 de marzo 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Libia está siendo historia superada para los mercados; dicho de tal modo, suena a crueldad. Y dicho del modo que se quiera, también es cruel. Pero lo tenemos que reiterar a menudo últimamente, si algo debe grabarse bien en la memoria un novato en inversiones es que: los mercados no tienen piedad, solamente son pérdidas o ganancias. En consecuencia, volverán a querer dar alguna importancia a esa serie de datos menores, que resultan el menú diario de los muchachos de Wall Street. De todas formas, la «resaca» que ha quedado de Egipto y en Libia pasa por un desorden que se ha generado en todos los centros bursátiles. Y cuando tal cuestión aparece, lo siguiente es un permanente pronóstico de «inestable», que deberá irse alivianando -si no hay algún meteoro en curso- a lo largo de marzo.

En Buenos Aires lo hemos sufrido bastante, mucho más que otros recintos que estaban más cercanos al ojo de la tormenta. Hubo que soportar un rebanar en los precios y un decrecer de montos negociados, dentro de un ambiente poco claro. Y que, seguramente, también habrá comenzado a pensar en el año político (y de qué manera se irán enturbiando las aguas locales, sin que tenga que ver lo externo).

Tampoco los balances, los trimestrales y algunas de las «memorias» que se enviaron adelantadas, demuestran que los resultados de las empresas reluzcan demasiado. Si hay que desagiar, por el trayecto inflacionario, varias de las que aparecen como rendidoras no resistirían el comparado.

Los costos prosiguen avanzando, cuando estamos en los umbrales de los pedidos sindicales y que serán otro impacto en los cuadros. Junto con lo que tenga que ver con insumos importados, en especial lo derivado del petróleo, como para formar un nudo que se ajuste en torno del cuello de más de una. No parece ser un marzo de curso pronosticable, con algo de seguridad, más bien es un tercer período donde habrá vaivenes de manera inesperada. Lo principal, para nuestro mercado, es que se pueda mejorar el promedio de negocios diarios, y que se ha visto deprimido, en buena parte de febrero, por ausencia de la demanda. Hay buenas acciones, con buenos balances, pero también con buenos precios. Y cuesta más poder dar en la veta.

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