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Cupones bursátiles
Nos referimos al mismo tema de ayer, la avanzada de la CGT y que va en procura de contar con el respaldo oficial para clavar dos nuevas banderillas en el flanco empresarial. Posiblemente lo que se imagina el inversor es que se trata de una situación que no le compete, que no debiera ponerlo en alerta. Y en tal caso, pues que los «grupos de control» -los mayoritarios- se las arreglen.
Derivaciones
Pero, si se comienza a tironear del carretel, se podrá encontrar una serie de derivaciones -en caso de que esto se confirme- donde a corto plazo los principales involucrados resultarán los de la minoría. Que verán de qué modo los que dirigen las sociedades les dirán que no habrá dividendos porque deben repartirlo de modo forzoso con quienes no han pagado una sola acción, que no comparten pérdidas, sólo ganancias, y que resultarán literales nuevos «socios» de las compañías (además de ser empleados de las mismas). El freno a nuevas inversiones -que es lo que redunda en más beneficios- será otra casi segura derivación. (Al respecto, es todo un dato sugestivo que Aluar haya anunciado establecer una planta en Brasil.)
Tal vez la segunda parte del proyecto resulta todavía más preocupante que participar en las ganancias. Ese pomposo título de «Consejo nacional, etc., etc...», no piensa ser creado para simple observación pasiva. Imaginemos que unos perciban el 10% de reparto, otros no, o una sociedad que venía de ganar muestra pérdidas. Y el gran zafarrancho que estarán dispuestos a orquestar queriendo auditar los libros de las empresas, acusando a directivos, todo el rosario a que tienen acostumbrados. Esto surtiría mucho más el efecto de detener inversiones, de abortar probablemente proyectos de radicación que tomarían hacia otro rumbo (Brasil, Uruguay, cualquiera). Y lo que no parecen razonar los trasnochados redactores de estos proyectos es que lo único que puede generar empleo es el capital invertido y más compañías radicadas. Sin magia.


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