2 de mayo 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Finalizado el primer cuatrimestre, el relevamiento sobre el convoy de mercados que son de cierto interés como referencias nos muestra «el mundo del revés».

Casi como si hubiera sido perfectamente diseñado por algún ignoto «orfebre» bursátil, lo que sucede hasta aquí en el 2011 es justamente lo que ocurre -al la inversa- en el mundo de las economías. Resalta claramente que los tan ponderados «emergentes», a quienes la historia les reservó este lugar tan singular, de estar en muchas mejores condiciones que los mercados «desarrollados», vienen extrayendo nada más que pérdidas con sus papeles cotizantes.

Y los tan vapuleados, criticados, hasta despreciados representantes de las principales áreas resultan sustanciosos, algunos hasta sumamente «jugosos» con las utilidades de los índices de riesgo. Podría apuntarse a que solamente uno, el Nikkei japonés, viene en consonancia con los dramas que asume. Si bien en su caso la magnitud del descenso es poco demostrativa de los desastres: el 3,7 por ciento que pierde, en estos meses, casi vale como si fuera alza.

Los dos que vienen a la cabeza del ranking, con más del 10 por ciento de rendimiento en el trayecto 2011 -créase o no- son el Dow Jones y el índice de Madrid (Estados Unidos y España, dos bolsones de problemas). El CAC 40, de Francia, no está muy lejos con el 8 por ciento de rendimiento. El «FTSE 100» -de Inglaterra- alcanza a rozar el 3 por ciento de utilidad. Cerca de tal nivel, el índice de Suiza. Y el Shanghái -de China- consigue trepar hasta rozar el 4 por ciento cuando en su economía aparecen cada vez más imposiciones, para eludir la inflación.

En el otro extremo, el trencito sudamericano. Y que nos muestra lo mal negocio que han sido, en estos cuatro meses. Tanto el Merval local como el Bovespa de Brasil, o el Mexcol mexicano merodeando negativo del 5%. Y a ello se le agrega el siempre bien mirado índice chileno -el IPSA-, que viene defraudando junto a los otros, con baja de más del 3% en el año. Una especie de «hagan lo que les digo, pero no lo que hago», produciendo hasta aquí un fortalecimiento de índices en economías complicadas. Y desnudando a los que jugaban como favoritos de la inversión, según «gurúes», analistas (y otras yerbas que crecen, en la recomendación bursátil). Llamativo.

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