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Cupones bursátiles
Casi como si hubiera sido perfectamente diseñado por algún ignoto «orfebre» bursátil, lo que sucede hasta aquí en el 2011 es justamente lo que ocurre -al la inversa- en el mundo de las economías. Resalta claramente que los tan ponderados «emergentes», a quienes la historia les reservó este lugar tan singular, de estar en muchas mejores condiciones que los mercados «desarrollados», vienen extrayendo nada más que pérdidas con sus papeles cotizantes.
Y los tan vapuleados, criticados, hasta despreciados representantes de las principales áreas resultan sustanciosos, algunos hasta sumamente «jugosos» con las utilidades de los índices de riesgo. Podría apuntarse a que solamente uno, el Nikkei japonés, viene en consonancia con los dramas que asume. Si bien en su caso la magnitud del descenso es poco demostrativa de los desastres: el 3,7 por ciento que pierde, en estos meses, casi vale como si fuera alza.
Los dos que vienen a la cabeza del ranking, con más del 10 por ciento de rendimiento en el trayecto 2011 -créase o no- son el Dow Jones y el índice de Madrid (Estados Unidos y España, dos bolsones de problemas). El CAC 40, de Francia, no está muy lejos con el 8 por ciento de rendimiento. El «FTSE 100» -de Inglaterra- alcanza a rozar el 3 por ciento de utilidad. Cerca de tal nivel, el índice de Suiza. Y el Shanghái -de China- consigue trepar hasta rozar el 4 por ciento cuando en su economía aparecen cada vez más imposiciones, para eludir la inflación.
En el otro extremo, el trencito sudamericano. Y que nos muestra lo mal negocio que han sido, en estos cuatro meses. Tanto el Merval local como el Bovespa de Brasil, o el Mexcol mexicano merodeando negativo del 5%. Y a ello se le agrega el siempre bien mirado índice chileno -el IPSA-, que viene defraudando junto a los otros, con baja de más del 3% en el año. Una especie de «hagan lo que les digo, pero no lo que hago», produciendo hasta aquí un fortalecimiento de índices en economías complicadas. Y desnudando a los que jugaban como favoritos de la inversión, según «gurúes», analistas (y otras yerbas que crecen, en la recomendación bursátil). Llamativo.


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