Cupones bursátiles

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Sabe el lector que sigue nuestra columna, que no le regalamos nada a la Bolsa. No somos «publicistas», el sistema, vendiendo optimismo en píldoras. O buscando -como están haciendo grandes analistas del exterior- siempre la excusa para justificar movimientos alcistas, aunque estén colgados de un pincel y sin escalera. Sin embargo, cuando ensayamos y partimos sin un rumbo definido -hacia donde nos llevarán las derivaciones- en la anterior columna llegamos a la Bolsa, a las acciones, como el único archivo a la vista capaz de superar -a veces, por mucho- esa altísima valla que coloca la inflación, en un medio como el nuestro. Siguiendo cada una de las opciones disponibles, desechando lo que hace mucha gente -allá ellos, es su decisión- de consumir bienes, aun sin precisarlos, porque «más adelante subirán de precio», llegamos a la cornisa. El sendero se fue estrechando cada vez más, se convirtió en esa delgada cornisa del razonamiento y solamente el título privado: quedaba como el instrumento apto para intentar defender el capital disponible. Justamente, cuando no se está en una buena zona del ciclo (y esto es lo que suele espantar, a la mayor parte de los interesados) las acciones: merecen ser miradas. Con la debida tranquilidad, promediando las compras, procurando seleccionar con criterio de porvenir (y no para salir el lunes siguiente). Sabiendo que ante la absoluta escasez de capital de riesgo local, el Merval será inevitablemente impregnado por lo que suceda en los índices del mundo. Y esto es el factor de riesgo mayor que se afronta, en los pasos inmediatos. En contrapartida, si surgen soluciones reales y no los parches precarios que se utilizan, existe un potencial de alto techo para lo bursátil. Posibilidad que no tiene fecha fija, mejor no contar con ella para decidir qué hacer.

Dejemos de lado el camelo de lo «barato», que se utiliza con extrema liviandad, la única simple idea es ante la vocación de invertir, pretender ganar en términos reales, un bien elegido grupo de acciones, ofrecen la chance que nadie puede brindar. Más que eso, lo demás asegura que se pierde terreno de antemano. De mínima, no descartar acciones: si se analiza un menú. Sólo eso.

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