16 de febrero 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Todos los días «pollo», acompañado por distintas guarniciones, pero la base es siempre la misma: pollo. Y lo del martes fue igual que lo del lunes, adornado de otra forma. Es la tragedia griega, son las calificadoras, o bien aparecen ciertos datos de distintas economías -de tono menor- que llevan a desarrollos que no tienen ni pies ni cabezas. Son tan impostores las ruedas con aumentos, como las que siguen a éstas y se quedan neutras, o se marcan en baja. «El mercado siempre es el mismo -afirmaba un agudo observador- lo que cambian son los bolsillos...». Y si nos ponemos a pensarla con atención, veremos que es justamente lo que sucede en estos tiempos controvertidos. La tendencia está plantada en un punto muerto, pero con un lunes que dio para ganar y un martes que invitó a perder. Bolsillos ganadores en una fecha, que se volvieron perdedores al siguiente. Y buscando el desquite inmediato, en la rueda a continuación. Pero, en lo que hace al fondo de la cuestión se sabe que el menú de cada día es siempre «pollo». Y que la nave bursátil está «al garete», llevada por los vientos que soplan en tal semana.

Los gobernantes griegos, que firman las medidas solicitadas, al parecer desean adelantar elecciones para abril, como al grito de: «huyamos, mis valientes».

Acaso, en la seguridad que lo que sigue es el caos y dejando, a los sucesores, la tarea de aplacarlo.

Y la pregonada «mansedumbre» española -de sus sindicatos- se ve ahora crispada y convocando a movilización nacional (para el domingo). El milagro de indicadores bursátiles que no derrapen fuerte, nadando en estas negras aguas, es lo que podría llegar a elogiarse en el correr del primer mes y medio.

Por supuesto, con mención especial para los «magos de Wall Street», que siempre se las arreglan para ir ganando un poco, o terminar en neutros, días que se insinúan como netamente bajistas.

Por aquí se han visto ciertos escarceos personales, en diversas plazas, atendiendo a números de balances trimestrales y sus distintos saldos.

Algunos cambios de posiciones, reacomodamientos de carteras, los vestigios de vida técnica, propia, de lo bursátil en estado de pureza. Lo demás se inserta en la tónica global, sin defensa ante ello.

Y alguna porción propiamente local, por cuestiones que se variaron, en prácticas del sistema. Para hoy, ya es sabido: comer «pollo» (falta saber con qué tipo de ensalada mediática).

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