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Cupones bursátiles
Ni haciendo un pintoresco dibujo sobre los gráficos, ni con la mente más imaginativa se podría alcanzar coincidencia tal: de estar paralizado en una foto instantánea, de una fabulosa primera semana. Después de eso, fue muy poco lo hecho en el trayecto completo de enero. Y es así como al llegar al cierre de mes, la cuenta de utilidad del índice apenas si pasó del 13%.
Ergo, partiendo de tal base de operaciones y llegando a lo ya comentado de viernes, resultó un real febrero pasado en blanco. Como inexistente, sólo para la estadística que dice que nuestra Bolsa, abrió operaciones todos los días: pero «no fue».
Es como para generar preocupación que a semejante tránsito inocuo del indicador mayor de Buenos Aires nada pareció poder sacarlo de una larga siesta en su tónica de fondo, solamente matizada por escarceos menores, de epidermis del mercado. Corrigiendo hacia ambos lados, evitando derrapes de importancia, pero rasurando de inmediato alguna secuencia positiva de algunas ruedas. No se sabrá -al menos, por ahora- qué sucedió en aquella semana inicial de enero, en una conjunción de fantasía para lo que es habitual en nuestra Bolsa. Aumentos de precios fastuosos, junto con volúmenes de lujo: como si fueran de otra Bolsa. Pero eso fue debut y despedida, por lo que aquello que era un tesoro de ganancias de más del 12% en cuatro ruedas ahora resulta apenas un 6% para cada mes operado. Y todavía siendo condicional, porque habrá que ver qué ocurre en la fecha de remate de mañana, tras el feriado.
Ya sin surgir combustible -órdenes- en cantidad, habiendo pasado de largo los balances trimestrales y casi sin mover las agujas, el inicio de marzo deberá mostrarnos un sesgo que saque de la varadura al índice nacional, a favor o en contra. Lo económico también está viendo una marcha más lenta, sin proveer sustento nativo: para reanimar los espíritus.


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