Ingresados a marzo, mes que cerrará ya un primer trimestre, el panorama general dista de ser alentador. En Estados Unidos los «hábiles muchachos» de Wall Street se entretienen dándoles valor a las menudencias con tal de que el indicador del Dow la vaya sacando barata. En Europa la situación da la impresión de estar montada en una farsa de simulacros de acuerdos, salvatajes a las apuradas y países -como ahora España- que se plantan en decir que la corrección prometida no será posible de hacerse. Y en nuestro ámbito, por ahora cierta mayor tranquilidad en el sector financiero por supuestos anuncios de cambios de reglas que no se han hecho, pero con un tema que involucra de lleno a una de las especies del Merval -la petrolera YPF-, donde la serie de novedades, considerandos que se han agrupado en los últimos días son imposibles de poder considerar. Porque hay mucho de insensatez en lo que se da a conocer por los medios, llegando hasta declaraciones de la CNV que nos son incomprensibles (respecto de la asamblea y lo que allí sucediera). Ciertamente, no queremos introducirnos en un microclima formado de tal magnitud, solamente miraremos desde dos pasos atrás cuáles serán las siguientes novedades. En definitiva, lo que más nos importa es que se han generado turbulencias que ayudaron a sacar al Merval de una cuadratura natural y normal, pagando por ello ya un precio por el mes de febrero y devolviendo buena parte de lo que tenía acumulado desde la primera semana de enero. En síntesis, un hecho que no es estrictamente bursátil dejando su estela de temores en lo que es el mercado de riesgo. Tonterías acumuladas, a montones, como estimar que porque la acción de YPF decreció muy fuerte en el mes tal nivel de capitalización de mercado es el valor de la compañía para poder adquirirla. Disparate de marca mayor, porque de lo contrario muy sencillo resultaría deprimir acciones a niveles bajísimos, para después comprarlas por lo que dice en la Bolsa. Una vieja ley del mercado reza que «nadie compraría una empresa por el valor técnico, pero nadie la vendería por un precio de mercado».
Es muy fácil decir que el Estado ya tendría el dinero para acceder al control en virtud de los precios después de la depresión que asumiera. Tal ridiculez se ha dicho con aire de seriedad, seguramente sin que nadie filtrara semejante especie llegada vaya a saberse de dónde... (lo imaginamos). Marzo promete más candombe (afuera y aquí).
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