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Cupones bursátiles
Más próximo, o más alejado, los motivos que quizás no se pudieron interpretar en el momento de los hechos y del cambio de dirección terminan por aflorar. También, que si se genera un cambio muy asistido, bastante artificial, éste no es duradero. A menos que actúe a modo del viejo «cebador» en los vehículos, capaz de acelerar el proceso porque más operadores se sientan motivados, tras el pique inicial. Y, de paso, que intentar remontar la corriente en un mercado, cuando los demás van en otra dirección, exige energías elevadas. Inclusive, para grandes carteras que hayan hecho el intento de doblegar un movimiento natural. Todo viene a cuento por el hilván que se viera a partir del viernes pasado en el Merval, primero abriendo como una «flor» -en árbol seco- y reiniciando la semana a paso redoblado. En especial, lo del martes, dando el «campanazo» de anotar un 6% local, en medio de los desplomes en el exterior. Y apoyándose en volumen de más de $ 70 millones, más que duplicando el ritmo que se venía observando. Epicentro en las de «energía», con saltos impresionantes (y sin que surgiera ninguna noticia oficial sobre ellas). El martes, agregándose las del sector «bancos» y con excepcional saldo en G. Galicia, papel rector al que cuesta mover y que se despachó con casi un 12% de alza. En nuestra visión, podrá o no coincidir con otras, resultó un evidente movimiento dirigido a revitalizar lo moribundo de nuestra Bolsa, apuntando a los puntos neurálgicos del índice. Sumado a esto, aquello de las de «energía» no es por obra de algún soñador, a quien se le ocurrió comprarlas. Y mucho nos tememos -atención la «CNV», tan proclive a investigar últimamente- que surjan novedades que las involucren, por caso salvatajes oficiales más tarifas, y que los que estaban en la «cocina» del asunto hayan sacado partido anticipado, (utilizando tal información en desmedro del inversor común). Aquello de que de pronto todos se dieron cuenta de que el mercado local estaba «muy barato», que se lo cuenten a los crédulos. Nada en superficie alentaba lo sucedido, que tanto se pareció a la primera semana de 2012. Quizás, todo se vuelva a desvanecer, como aquella. Hay fantasmas...


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