El vértigo de la vida actual, de la pila de información de todas partes que se acumula, nuevos hechos que van sepultando a los previos, hace que aun los hechos que llaman mucho la atención en un principio de semana pasen al recuerdo unos días después. Esto, en lo que resultan las mentes normales, la nuestra no lo es. Y, además, somos fastidiosos en machacar con cuestiones que no nos cerraron antes y no conseguimos cerrar. Si todavía refrescamos, periódicamente, aquello inexplicable de la primera semana del año (lo recuerda el lector?) donde nuestro mercado trabajó hasta con $ 100 millones (cien millones, en letras, como en las escrituras) y tuvo un rendimiento en precios, del que se estuvo viviendo en buena parte de los tiempos siguientes. Pasó... no apareció de ninguna fuente que lo diera a conocer, el origen descomunal del movimiento que surgió, y se extinguió, en una semana. Pensamos que no era sencillo de volver a verlo, pero si en nuestro mercado hay carencias de casi todo, lo que sobran son emociones (y hechos difíciles de explicar). Entonces, entre viernes y martes se asistió a un terceto de ruedas -a contramano de todo otro mercado- que devolvió la imagen, un tanto más modesta (el volumen picó hasta $ 76 millones nada más), pero generando hechos de lo más «normales». Y vaya encomillado el término, porque lo utilizamos en su significado literal: «que no respondieron a la norma». Ya lo mencionamos, mucho más que por el «show» montado en Edenor y otras colegas del sector, lo que pasó por Grupo Galicia. ¿Mover hasta casi un 12%, a un papel que representa el 25% del volumen dentro del Merval? ...mmmm, no es algo que pueda verse -y digerirse- tranquilamente. Por lo cual, como no lo digerimos ni con té de yuyos, dejamos anotado una nueva «muesca» en la culata de este ejercicio 2012, que nos muestra principios de «investigaciones» que nunca se terminan -por parte de la CNV- y pasajes «anormales», que no les merece ningún tipo de atracción para efectuarlas. Así como les pareció que la extrema «volatilidad» en YPF en medio del infierno, era rara, todo les luce como muy normal, con esas explosiones que aparecen y terminan. Y donde hasta puede pensarse en «información confidencial» surcando el aire (como Edenor y otras), para prender al mecha. Seguimos esperando (y machacando).
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