18 de mayo 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Decíamos, cuando todo el interés en los medios sobre YPF pasaba por el avance oficial sobre las posiciones de Repsol, que más temprano -o más tarde- el perjuicio para el sistema bursátil de todo esto sería ver que se la retire de la cotización. Un agujero enorme, en cuanto al monto de «capitalización bursátil» para nuestra Bolsa (comprimiéndola cada vez más) y los «efectos colaterales» -que a nadie parecen importarle- sobre posiciones de inversores comunes o de carteras de todo calibre. Esto, dicho en función del modo en que se llegue al punto imaginado -por nosotros- del anuncio sobre su retiro de cotización. Un par de días atrás, corrió la voz acerca de un primer capítulo respecto de estar listada en Nueva York y darla de baja en ese mercado. En tal sentido, los primeros «efectos colaterales» irían sobre los inversores de orden global, que tuvieran tal acción en su poder. Se mencionaba, además, que sería para no tener que continuar cumpliendo requerimientos en el NYSE. Con lo cual, la única base operativa con cotización pública quedaría en nuestra Bolsa. Pero... también aquí hay que cumplir con las normas del papel cotizante, desde presentar balances trimestrales, informaciones de relevancia tomando estado público, más allá de los resultados puntuales de la gestión bajo la mira de diversos organismos (opiniones de analistas, junto con operadores e inversores, revisándolo todo).

No hay que ser adivino, ni mucho menos, para saber que tal exposición no está en la mente del Gobierno (o ya otras compañías tomadas a cargo estarían dentro de los paneles de la Bolsa de Comercio).

Llámele el lector: simple especulación, y está -por ahora- en lo cierto. Porque al respecto no existe nada en qué basarnos, de origen oficial y explícito. Nos ampara, en todo caso, la necesidad del propio sistema de riesgo -la Bolsa- que es: escudriñar el futuro y tratar de anticiparlo, especulando -que es lo que tal palabra significa- con una serie de datos, y versiones, más los antecedentes sobre la política que se aplica, para llegar a cierta conclusión. Solamente el devenir de la historia nos dirá si lo expuesto es una obra de mente demasiado imaginativa o si en cierto lapso lo que intuimos se produce. De ser así, el modo de llevarlo a cabo es el gran interrogante a partir del 51 por ciento que solamente se posee. Si será pulcro o turbulento.

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