6 de junio 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Obama le echa la culpa a Europa. Los europeos, a Merkel, que exige sacrificios en vez de salvatajes. Merkel, a España, que con tal de no cumplir con ajustes dice que no precisa nada. George Soros juega al «profeta» y le da tres meses de tiempo a la eurozona, para que tomen las decisiones correctas (que él no aclara cuáles son).

Los inversores en Facebook echan la culpa a los que «inflaron» la colocación del papel en Bolsa. Y buscan redimir su culpa y el exceso de codicia queriendo llevar a algunos al cadalso (como Morgan Stanley). El creador de la red -Mark Zuckerberg- bajó de ser un genio alabado por todos a casi un estafador que colocó sus papeles y se fue de vacaciones al exterior... Y la lista puede seguir; todo esto involucra apenas comentarios de una semana en los medios del mundo. Todos contra todos, todos buscando descargar lo suyo en hombros de los demás. Por aquello de «las derrotas son huérfanas», nadie se hace cargo de la criatura con cara de ogro y de crisis. Y así les viene yendo a los mercados de riesgo -las acciones- que, tal como se presentan las cosas, llevan en su interior una tuerca sumamente larga para que se las siga ajustando.

En el contexto doméstico, las aguas también bullen y hay campanas que suenan por nosotros. Si el lector quisiera dibujar un terreno más escabroso que el actual, para que no pueda fructificar una recomposición en los niveles de los activos, es difícil que lo dibuje peor que lo que la realidad lo hace a diario. Pero resulta que lo más disparatado -y así luce- es decir que en este tipo de terreno es donde se debe pensar en la compra antes que en la venta. De manera muy racional, paulatinamente, a sabiendas de que aquello que se avecine tiene más para empeorar que para reincorporarse. Sin embargo, y como siempre ha sucedido, casi todos los participantes están con la actitud vendedora, mientras los «bajistas» nunca están conformes con el nivel de caída y siempre aguardan a estar un poco más abajo. Formalizado así un circuito que se retroalimenta, para matarse por ingresar cuando el mercado alcista se va cayendo de madurez.

Facebook es un ejemplo presente, de lo más grotesco, porque las «burbujas» son propias de la prosperidad y no de las malas fases del ciclo. Y así ingresaron desesperados, para después salir en estampida y sin que se acierte a saber cuál resulta el precio adecuado. Suicidas y no víctimas.

Dejá tu comentario