22 de junio 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Durante nuestro feriado, las novedades que signaron los mercados del exterior fueron dos y en distintos continentes. Ambas fundamentadas en dialécticas y no en medidas, hechos concretos, pero que concentraron la atención y dieron tela para cortar en los escritorios de analistas (y de redactores de internet). También depararon muy disímiles efectos, contrapuestos, con índices europeos moviéndose en ganancia de cierto calibre interesante -hasta de un dos por ciento, en general- y en tanto el Dow Jones actuando con la «cara larga» de los «toros» para finalizar en meseta absoluta.

Lo que movilizó a Europa pasó por mensajes derivados de la cumbre de gobernantes, declamando formalizar un conjunto que vaya en la misma dirección. Y que resulte muralla -para evitar seguir hacia el fondo- como, en el mejor de los casos, poder ir promoviendo algún tipo de reacción económica. Por el momento, declaraciones, mientras que los ojos puestos sobre las precariedades de Italia y de España seguían vigentes.

Decepción

En Estados Unidos, el que volvía a «recitar» era el siempre ambiguo Ben Bernanke. Y como no anunció más lluvia de «dinero blando» a disposición, solamente señalar que «estará a consideración de ser necesario», los hambrientos operadores tomaron esto como un mensaje decepcionante. Que, al mismo tiempo, denuncia la debilidad en que se mueven en Wall Street, necesitados de darles más muletas para poder apoyarse, a falta de los clásicos y verdaderos sostenes de una tendencia bursátil. Es difícil de imaginar el momento, vaya a saberse cuándo, en que la Reserva Federal deba anunciar que el dinero volverá a tener un costo y la política de tasa rasa se dejará de lado. Hoy en día, suponer que nada más se insinuara retocar levemente tal política también sería de suponer una zona de derrumbe inmediato en el Dow. Con tales lecturas pasó el feriado por aquí, mientras las acciones locales en Nueva York cumplían con su labor de manera llamativa. Dejando de tal forma «campo orégano» para nuestro reinicio de jueves -a menos que algún lastre inesperado surgiera- y seguir camino a engarzarle otro eslabón a la nueva cadena iniciada el viernes anterior. La semana «fantástica» de junio, repartiendo dulces en el Merval (y arreglando estadísticas). Fascinante.

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