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Cupones bursátiles
Hoy, a través de una organización que reúne a los usuarios de bancos, se presentaron 30.000 denuncias. Y se estima que 710.000 familias, más del 70% del total que compró «productos de riesgo», quedaron sin su inversión. Las colocaciones se hicieron a toda velocidad en cuanto estalló la crisis, donde -mediante informaciones engañosas- los vendedores convencían de invertir con una renta anual atractiva y la seguridad de que podrían rescatar el dinero en 2014.
La realidad era que, de acuerdo con condiciones no confesadas, el adquirente se encontró con ahorros que serían inmovilizados de por vida, figurando como accionistas, pero sin derecho a voto. A muchos les hablaron simplemente de comprar «activos financieros», sin siquiera aclararles que serían poseedores de «acciones preferidas». Por lógica, el organismo acusador denuncia también al propio Banco de España por la falta de supervisión sobre estos engañosos métodos para atrapar ahorros (muchas personas eran de edad avanzada, de más de 80 años, víctimas ideales para estos crápulas que pululan por todas partes sacando partido de una vieja creencia; la confianza que se tiene en los bancos).
Los Estados Unidos van primero en el ranking de hechos vergonzosos; recientemente se lo ha visto en Londres -con la Libor y sus manejos-, el Grupo de los 30, donde confluye una serie de truhanes, en buena medida ex de Goldman Sachs. Ahora surgió esta lamentable novedad de España y de un sector bancario que tuvo que ser rescatado por Europa. ¿Y los índices de Bolsa se basan en que hay esperanza, con semejantes demostraciones? No importa, suben...

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