14 de agosto 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

No sabemos cuántos adhieren a nuestra visión acerca de que los mercados -con acento especial en el Dow Jones- hoy no tienen el sustento necesario para poder estar mejorados, muy mejorados en ciertos casos, respecto de algunos años recientes. El que nos conceda que las economías y las finanzas están ahora peor que lo que antes estuvieron, tácitamente nos estaría dando la razón. Aunque muchos, acaso, quieran tomar por el viejo atajo del «adelanto» -que existe, pero con cierta prudencia- para llegar a justificar por qué los índices de la inversión del riesgo puro están tan desacoplados de sus fuentes naturales. En caso de afirmarse en la única justificación esgrimible, les pediríamos, modestamente, que nos digan a qué se están adelantando los indicadores de las Bolsas. Si nos contestan que a un mundo que superará la crisis, que sigue plenamente vigente, les responderíamos que es admisible (en realidad, todos debemos creer en ello; de lo contrario, sería pensar en un mundo en un caos de efectos mortales). Pero hay que incorporarle un condimento a tal alimento optimista y natural: el factor tiempo. ¿Cuánto se habrá de dilatar la espera por salir de la crisis? En tal caso, tenemos aquella expresión de Merkel en la que estimaba en una década la vuelta a la normalidad (que va en línea con el tiempo que llevó la de 1930).

Si esto fuera así, el supuesto «adelanto» actual para adjudicar a mercados que flotan mirando desde arriba las ruinas de abajo no tiene sentido. Cuando se habla de «la Bolsa se adelanta», está referido a vuelcos que se consideran relativamente cercanos. Como después de un derrumbe a pique, ya se verifican compras acumulativas y la sensación, concreta, de haber llegado al fondo del pozo. Ninguna Bolsa es un «Nostradamus» de la inversión, como para «adelantarse» en términos de años. Lo que hoy sabemos, lo vemos todas las semanas, es que se suceden los hechos desgraciados y no hay señales optimistas -concretas- por ninguna parte. El propio ámbito del Dow Jones, novedad estadística de estos días, se enteró de que los Estados Unidos poseen hoy más del 15% en categoría de «pobres», que se equipara sólo a lo de muchas décadas atrás. Vemos, casi a diario, que aparecen más desvíos y tropelías relacionados con los bancos, que no quisieron aprender nada de la crisis. Siguen con sus juegos. Y en las Bolsas, hoy se dedican a jugar, como nunca.

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