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Cupones bursátiles
A juzgar por el primer impacto, esos proyectiles no penetraron mucho en el grueso cuero de la crisis y en el cambio de ánimo de los operadores. Al menos a través de los saltos de los principales indicadores, que explotaron con cierta euforia, para después sosegarse y hasta con la nota «de color» de ver a los europeos reaccionando recién el viernes a los anuncios de la Fed por el descalce horario en las distintas regiones. Esto, de todas formas, también contiene una «desprolijidad» que es inadmisible en esta época de informática y comunicaciones, operando en tiempo real. Porque bien se podían haber armonizado los tiempos para que los europeos no se hubieran enterado de las nuevas medidas norteamericanas después de sus cierres. Tal como están las tropelías en el mundo, esa desventaja de juego a que se los sometió acaso fue más allá de la «desprolijidad» mencionada y fue así orquestado.
Quienes extrajeron los manjares más sabrosos en la semana fueron los que están alejados del centro de los acontecimientos. El Bovespa y el Merval subiendo del 6,5% a casi el 7%, quedando el Dow a una tercera parte de ello con su 2,1%. Aquí, el resucitar súbito de su caudal de negocios, aunque ya el viernes no se sostuvo el monto previo y comenzando a bajar hasta los $ 59 millones. Y con la mayoría atenuando sus aumentos de precios. Ahora, a solas con la realidad y sin expectativas se plantea otro escenario.

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