2 de octubre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Muchas líneas para armar dejaron los considerandos del ministro de Economía -Hernán Lorenzino- y del titular de la «CNV» -Alejandro Vanoli- al cerrar el seminario organizado por la entidad y que poseía un título de gran amplitud: «Educación financiera: un Mercado de Capitales para Todos»... Con semejante propuesta, no quedaba menos que recorrer alguna síntesis de lo dicho. Y en Ámbito Financiero del viernes, el título para el resumen fue: «El objetivo es que vaya más ahorro a la Bolsa». Y en eso nos quedamos. En verdad, propuestas no hubo ninguna, salvo una suerte de expresión de objetivos que poseían la única atracción en que hacía mucho tiempo que lo dicho en el titular no se escuchaba por nuestro medio. La unión de dos palabras, «ahorro» y «Bolsa» fue como una cita exótica. Por supuesto que uno adhiere con entusiasmo, el problema es cuando se efectúa la pregunta: muy bien lo expresado, ¿cómo lo hacemos?...

De hecho, en un escenario global donde el «ahorro» ha sido suplantado por la incitación al «consumo». Y que en nuestro país posee arengas de igual tenor, el «ahorro» en los llamados «activos productivos», es sólo una ilusión. El ministro fue más preciso todavía: «El desafío es que el ahorro de los trabajadores sea canalizado a la inversión productiva...». Y, a su turno, el titular de la CNV apuntó que «unos de los mayores problemas que tiene el mercado es la asimetría de la información». (Esto de la «asimetría» es un vocablo de moda, aparece en muchos discursos, suena bien, hace quedar fenómeno al que lo exprese). Y empalmó aquello con «el 70,3 por ciento de los encuestados dijo desconocer el mercado de capitales».

No sabemos de tal encuesta, pero casi diríamos que es sumamente benigna. Y si se la focaliza sólo en la Bolsa, arriesgaríamos a que el desconocimiento es mucho mayor que ello. Cuestión que no es de ahora, la decadencia y la ausencia del inversor común viene de muchas décadas acumuladas. (Proceso un tanto engorroso de tratar de explicar, donde el propio sistema bursátil debe apuntarse varias culpas), pero es la simple y cruda realidad. Si no se instrumentan alicientes, sendas seductoras, medidas, además de informar e ilustrar a la población, todo enunciado quedará solamente en eso. Y si hay que empezar seriamente en revertir la decadencia, habría que realizar otro seminario, sobre «Cómo se hace para que al ahorro llegue a entrar a la Bolsa». Linda propuesta, ¿no?...

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