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Cupones bursátiles
De hecho, en un escenario global donde el «ahorro» ha sido suplantado por la incitación al «consumo». Y que en nuestro país posee arengas de igual tenor, el «ahorro» en los llamados «activos productivos», es sólo una ilusión. El ministro fue más preciso todavía: «El desafío es que el ahorro de los trabajadores sea canalizado a la inversión productiva...». Y, a su turno, el titular de la CNV apuntó que «unos de los mayores problemas que tiene el mercado es la asimetría de la información». (Esto de la «asimetría» es un vocablo de moda, aparece en muchos discursos, suena bien, hace quedar fenómeno al que lo exprese). Y empalmó aquello con «el 70,3 por ciento de los encuestados dijo desconocer el mercado de capitales».
No sabemos de tal encuesta, pero casi diríamos que es sumamente benigna. Y si se la focaliza sólo en la Bolsa, arriesgaríamos a que el desconocimiento es mucho mayor que ello. Cuestión que no es de ahora, la decadencia y la ausencia del inversor común viene de muchas décadas acumuladas. (Proceso un tanto engorroso de tratar de explicar, donde el propio sistema bursátil debe apuntarse varias culpas), pero es la simple y cruda realidad. Si no se instrumentan alicientes, sendas seductoras, medidas, además de informar e ilustrar a la población, todo enunciado quedará solamente en eso. Y si hay que empezar seriamente en revertir la decadencia, habría que realizar otro seminario, sobre «Cómo se hace para que al ahorro llegue a entrar a la Bolsa». Linda propuesta, ¿no?...


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