6 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Alguien se debe estar preguntando, de hecho en los demás medios de información nadie se lo pregunta, hacia qué apunta el «proyecto» de querer transformar la Bolsa de Comercio en una «sociedad anónima», cuando desde sus raíces ha sido una entidad «civil, sin fines de lucro». No la fundó el Estado, sino 116 renombrados hombres de 1854 y, en su gran mayoría, de actividad comercial y empresaria.

Una llamada «Bolsa Mercantil», sí había sido introducida bajo el Gobierno de Rivadavia (y se frustró, casi de inmediato). Quedó sembrada la semilla de lo bursátil en el país, que después de algunas décadas -tras Rosas- pudo crearse y permanecer hasta hoy. En lo que se refiere a lo operativo, además de autorizar -junto con la CNV- a cotizar nuevas especies y de tener a su cargo la recepción y difusión de los «balances», a los que también se encarga de analizar y observar (de ser necesario), no participa directamente en la negociación. Para trazar un paralelo para todo público, puede decirse que la Bolsa es poseedora del «estadio», pero dentro del terreno de juego es el Merval el que tiene a su cargo a los profesionales y las reglas que lo rigen. No ha perdido la sustancia original, de estar conformada por directivos de la gran cantidad de cámaras adheridas y de poseer miles de asociados que -simplemente- abonan una cuota. Por lo tanto, imponer la figura de que pase a ser una «sociedad anónima» (diluida dentro de la idea de que vayan a formarse otras Bolsas -en el interior- también del mismo tipo fiscal), trae consigo sensaciones extrañas. Habría que pensar en los activos que la Bolsa de Comercio posee y administra (que en buena parte ahorra, porque no tiene fines de lucro). Por una parte inmuebles; por la otra, dinero acumulado, más allá -importante- de que es poseedora del 50% de la Caja de Valores (la otra mitad es del Merval). Por más que la idea del «proyecto» resulte la de «regular» las funciones del Mercado de Valores. O asumir otras (varias las tenía en la presente ley y dejó de utilizarlas) de la propia Bolsa de Comercio y del Merval, junto con el poder incorporar más «agentes» a la actividad no tiene que ver con variar el tipo social de la Bolsa y obligar a que sea «sociedad anónima». Cada lector puede llegar a la conclusión que le parezca; solamente exponemos cómo son las cosas y delimitamos terrenos (porque en eso de mezclar vacunos y bovinos, hay muchos que creen que la Bolsa nuestra es el NYSE, que si tiene un parentesco es con el Merval).

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