... Y el mundo -bursátil- sigue andando. Aunque a veces, como el lunes, muestra de qué modo se sume en un pozo de dudas. Huérfano de señales claras, cayendo en volumen de negocios (al parecer, en todas partes) los testimonios quedan grabados en las diferencias de los índices de precios, como en los totales consumidos en la rueda. Lo nuestro fue un diente más del engranaje global, donde vimos al Merval marcándose -sin muchas ganas- con un 0,2% positivo, mientras el indicador de la Bolsa -general- hacía casi lo mismo, pero con el signo invertido. Conclusión, sin atenuantes, una rueda inexistente, para variar lo visto en la anterior. Y alimentada solamente por $ 18 millones en acciones: un plomo. Las operaciones dejaron enormes «lunares» entre medio, el horario se hizo interminable y fue como un resultado de «0 a 0», donde los adversarios no llegaron ni a pisar las áreas. El reloj del ejercicio 2012 va consumiendo lo poco que queda, ya a poco más de un mes (antes de llegar a las festividades, que todo lo diluyen) para cerrarse, y la suerte del año bursátil parece estar echada. Algunos consiguieron rescatar algo, en lo nominal, pero sacando al «exótico» índice de la Bolsa suiza -con suba anual de casi un 16%-, ninguno respondió a una renta razonable, para lo que es un mercado de «riesgo puro». Los tres que cerraban la marcha en el pelotón de índices, continúan siendo los mismos. Lo peor para Madrid, cayendo más del 10%, seguido por Shanghái, que roza el 6%, más el recinto de Buenos Aires, cuyo índice Merval merodea pérdida del 3%, en casi once meses y medio. Y lo peor es ver el panorama como el del lunes, donde no hubo maquillajes que ocultaran el desaliento global y la orfandad de alguna «palanca» de donde asirse. Estados Unidos y Europa siguen lidiando con sus serias problemáticas, apenas se quiso utilizar un supuesto repuntar de China en producción. Aunque hace poco se avisó de bajar el ritmo en esa economía, por la sobrecarga de stocks y lo muy poco absorbente que se encuentra el mundo para asimilar sus exportaciones. Si el mundo no varió, no es fácil interpretar por qué cambiaron de idea en China. Por aquí, ya apagados los ruidos mediáticos a partir del «proyecto» que instala un nuevo sistema en lo bursátil, sólo se supo de reunión de entidades involucradas y un muy formal informe, acerca de allanarse a los cambios (lo que allí se habló habrá quedado entre cuatro paredes). Es igual.
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