26 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Una última rueda de la semana que resultó una pieza más, de las tantas de 2012, donde los movimientos en los mercados se verifican sin necesidad de que existan los lógicos soportes fundamentales para darles razones. Con los resultados no se discute, es la vieja máxima, pero no caben dudas de que a ningún operador o analista serio le resulta sencillo poder sacar conclusiones o encontrar tales explicaciones para transmitir a los inversores.

Todo lo del viernes, en el continente americano, estuvo impregnado de esa atmósfera de triunfo, que tuvo la máxima altura en nuestro Merval, al que hasta hace unas ruedas veíamos totalmente aplanado, sin vocación alguna, inclusive quedando desenganchado de la caravana global en los días de buenas alzas. El viernes fue a la inversa, un clima de excitación se apropió de los paneles de precios -con neto acento en las líderes, las más líquidas, las que transitan las carteras más importantes- hasta culminar con casi el 4,5% de aumento en el índice mayor, ponderado. Recordemos que en el aspecto general, el índice Bolsa, ese porcentual se contrajo a solamente la mitad. De todas formas, las diferencias fueron muy amplias -en papeles subiendo- y tampoco escaseó el apoyo al movimiento, con $ 31 millones resulta una suma interesante ante muchas ruedas tan raleadas de órdenes. Lo más extraño es que se trató de una jornada donde no hubo señales favorables para los caminantes del mercado. Apareció una polémica por el texto que se agregó a un artículo del «proyecto» y que no fue de tono menor. La facultad de intervenir que se arroga la CNV dentro de la propia vida de las compañías cotizantes podía tomarse de cualquier modo, pero difícilmente como estimulante. Y en el desempeño del viernes hubo acento muy marcado sobre sociedades relacionadas con la energía (salvo IRSA, las otras cuatro de las mayores alzas fueron de tal sector). Sin embargo, a menos que lo interpretemos mal, los anunciado fue la constitución de un «fondo» para inversiones que se sumarán a las facturas, pero yendo a las arcas del Estado. En consecuencia, no se trata del segmento «tarifas» -aunque se lo mencionó- que es dinero ingresando a las compañías. Ergo, la situación precaria en que se halla la mayoría debería continuar igual. ¿El mercado lo interpretó distinto, hubo un supuesto estímulo que no era tal pero impactó? No lo sabemos. Solamente lo que sucedió con las cotizaciones. (Como no lo entendemos, se lo pasamos al lector...).

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