27 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones Bursátiles

Ya venía denso el ambiente bursátil, con la aparición del «proyecto», como para que surgiera la polémica legislativa del pasado viernes (texto incorporado a un artículo y que habrá puesto en alerta a las sociedades) y la inquietud -lógica- de los empleados de la Bolsa: para tratar de establecer qué será de su porvenir.

En medio de todo, la propuesta de las entidades vigentes, para constituir una sociedad en común (entre Bolsa de Buenos Aires, Merval, Bolsas del interior y otras, que quieren incorporarse). Esto último, en una reacción «de vida», intentando ofrecer una alternativa posible, a los mandatos que impondrá lo que se convertirá en ley. Más allá de que se le otorgue cabida a esta idea, de que aclare a los empleados cómo seguirá su permanencia. Y de que las compañías cotizantes puedan digerir, aquello que se incorporó al «proyecto»: lo que nos seguimos preguntando es si había tanta urgencia en presentarlo, promulgarlo tipo exprés, sin tomarse un tiempo más extendido para -justamente- evitar polémicas, incomodidades, o de dejar flancos débiles que -al menos- pueden dar lugar a planteos. En una palabra: cuál resultaba la prisa para llevar adelante un nuevo marco para la actividad bursátil y que remueve todas las bases históricas. Mucho menos en época como la actual, donde el mundo prosigue en medio de una crisis y que -salvo opinión en contrario- no se advertía que el vigente marco de actuación presentara quejas, rajaduras o situación polémica.

Balances delgados

Lo único que venía sucediendo, desde mucho tiempo antes, era un apagarse de la actividad -con acento en acciones- derivado, en buena medida, también, de balances adelgazados y un entorno global donde no existen remanentes de «capital de riesgo» disponibles, para alimentar a mercado de segundo, tercer, orden como el nuestro. La idea que, creemos, lleva consigo el «proyecto» es el de atomizar el sistema y promover la entrada de más comensales a una mesa donde la «torta» del negocio está en una zona de redacción.

Y cómo se sentirán en las empresas, las que son las más claras de la economía estando en oferta pública, con balances trimestrales, normas actuales de todo tipo, viendo un mercado «seco» en capitales. Mientras las que están fuera de los focos, hacen su vida de un modo placentero. Todo es: un gran suspenso.

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