16 de abril 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Si usted es un lector que solamente está dispuesto a asimilar "buenas ondas", mejor no siga nuestra columna. Simplemente por oposición, a lo que puede leerse -u oírse- en otros medios, nuestra posición se sitúa en las antípodas. No por ser opositores, sin más vocación que llevar la contra a otras opiniones, sino por tamizar evidencias de la realidad -externa y local- que nos conducen a otras conclusiones. Por caso, no estamos para nada alineados con directorios que están votando aumentos de capital cuando casi tienen la certeza, según su sector, de que están generando simple "inflación" de papeles. Hechos "a la antigua" -dirán algunos, como si ello resultare un signo negativo- nos aferramos a enseñanzas básicas, que tuvimos la fortuna de asimilar cuando ingresamos al mundo bursátil. Y, una de ellas era que una compañía que no puede responder con "capacidad de ganancias" proporcional -al aumento de capital- solamente está "licuando" el capital. En el correr de los días, con el comentario sobre balances a diciembre, ya hemos percibido algunos casos de esa carencia y con saldos de 2012 que fueron sumamente flacos.

¿En zona de crisis global, estar promoviendo dividendos en efectivo en vez de retenerlos en reserva? O emitir más cantidad de papeles, sin posible respuesta con los resultados siguientes. Complementarios con endeudamientos -a través de Obligaciones Negociables- en situación económica de tal debilidad. A eso le llamamos -directamente- actitud irresponsable de los directorios y grupos de control. Éstos son tiempos de privilegiar la sanidad de estructura, de tomar políticas bien austeras, refugiarse en murallas internas y a salvo de saltos al vacío, en tren de aguardar épocas mejores. Ser generosos en la bonanza, pero muy conservadores en las zonas de inclemencias. Por tales principios, se protege el prestigio de una sociedad en oferta pública y -también- se guarece al inversor de la minoría. Ya se han visto varias de las principales a compañías que -como acción- se han ido de largo en sus variables y teniendo perspectivas muy adelgazadas, para lo que sigue. No hay que adivinar, pasado el primer trimestre, que el escenario económico que se enfrenta no da chances, para mostrar resultados convincentes (salvo en ciertos segmentos todavía privilegiados) y si el simple inversor reviste como un "socio solidario", con los temas de la empresa también debe asumir que es terreno árido.

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