Y la nave volvió al curso, después de verse tocada por las bajas del lunes. A pesar de ser tan previsibles, en una estrategia que lleva largo tiempo, ésta se sigue empleando con éxito, con la complacencia de operadores y analistas. Algo previsible era que el aparente temor que había sembrado un menos crecer de China -en función de "lo previsto" por quienes nada tienen que ver con la economía de los chinos-, se iba a diluir casi de inmediato, con veloz pasar de página. No es preciso que se deben oponer causas de similar calibre a las que se pretende anular. Porque en el mismo lunes, el trágico atentado en Boston se había sumado y con mayor incidencia, sobre la psicosis de las naciones que el menor crecer de China. Entre ambos, formaban un proyectil que daba razón a los perjuicios ocasionados en los mercados (no sólo los bursátiles). Pero ya al día siguiente los chinos habían pasado al archivo, ninguna referencia aparecía sobre lo de Boston.Y a través de la simple nimiedad de invocar algunos balances favorables -en el NYSE-, junto con ratios de categoría temporal de su economía, la nave del Dow volvió al curso original de desvanecer las correcciones y enaltecer el seguir rompiendo nuevas marcas. Inmediato vuelco que se derramó sobre índices americanos (los europeos venían actuando con retardo) y también produjeron lo suyo el Bovespa y el Merval. Todo está como era entonces, cada vez más nos hacemos a la idea de que solamente una "implosión" por peso que se haga imposible de soportar será la encargada de causar un alto en la exuberancia. Seguramente, utilizando alguna excusa trivial -así comenzaron muchas de las guerras de la humanidad- que quede en los libros de historia como el "hacedor" del desastre. Pero los verdaderos genes de una derrota -o de los triunfos- comienzan mucho antes que el "Día D", que refleja la estadística. En algún momento surgirá algún nombre pesado hablando de lo excesivo de las valuaciones, capaz de intimidar a los más temerosos, siendo el detonante definitorio. No definitivo, porque los ciclos pasan a otras fases y vuelven después, en un viaje redondo. Mientras tanto, seguirá presente la estrategia de cambiar figuritas, de uno a otro día, para que siempre quede arriba la positiva. Algunos ya deben creer que el Dow es inhundible (como el Titanic).
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