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Cupones bursátiles
Estamos en una época de crisis económicas, pero esto también arrastra a una crisis de valores y la búsqueda de seguir generando especies de "oasis" de utilidad no tiene reparos en hacer entramados que lleguen al objetivo del modo que sea. La última novedad, que está creciendo en el mundo, es esa moneda virtual llamada "bitcoin" y que -al parecer- multiplica adeptos y abre una senda paralela, a lo que es el reinado del "papel moneda". Esto, más los tan conocidos paraísos fiscales -nunca repelidos seriamente por los gobiernos que son víctimas de ellos- ya parecen un mundo financiero que se articula totalmente ajeno al mundo real que sólo conocimos. ¿Cómo no se va a hacer cada vez más difícil poder establecer con alguna precisión a qué responden los movimientos del mercado? Una y otra vez, se resisten a responder a la aplicación de los fundamentos, que siempre los sustentaron. Nos sucede a nosotros, en muchas de las ruedas locales, donde al dividir los componentes y las variables, lo que queda es residual. Se sabe que hay un volumen efectivo realizado; también es evidente que gran parte corre por el grupo de líderes del Merval. Pero, al desagregar, todavía se hace más sintético porque las que capturan -como el lunes- la gran porción de las líderes son las que poseen doble cotización: Buenos Aires-Nueva York. Y no cierra el circuito suponer que, tal concentración del volumen general, sea -simplemente- por condiciones y fundamentos excepcionales de tales acciones (que estén a la vista de "todo público"). Si a uno lo apuran, casi se puede decir que le cabe lo del "act of magic" (puesto en práctica delante de nosotros).
Ahora bien, si separa a esa pequeña comunidad de unos pocos papeles especiales, lo que queda al observador es muy poco, casi nada. Entonces, conviven tres mercados: el de todas, el de las líderes, y el tercero, las de doble cotización. El primero, tal vez ya es sólo una ilusión. Fascinante.

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