5 de junio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La primera rueda de junio lo único que consiguió fue quitarle una hoja al almanaque y fijar un cambio de mes. Por lo demás, el concierto global volvió a ser el mismo "cambalache": en cuya vidriera se mezclaban índices con alzas, otros cayendo, alguno neutro, como dando razón al informe del Banco de Pagos Internacionales -de Basilea- y que, como a pedido nuestro, contestó con una opinión sin rodeos: los interrogantes que planteamos al lector, en la columna anterior.

Ningún párrafo está de más; tampoco se va por las ramas, solamente aquí citaremos algunos de los considerandos, como: "los mercados pasan por alto las señales de desaceleración del crecimiento mundial, por la abundante liquidez". Agregando: "la racha de noticias económicas adversas, entre marzo y abril, apenas interrumpió la suba de las Bolsas en las economías avanzadas". Y, como para rematar: "la nueva fase de política monetaria ACOMODATICIA (merece las mayúsculas tal palabra clave) ha salpicado a los mercados financieros de todo el mundo".

El lector que sigue diariamente nuestra columna hallará coincidencias con aquello que tratamos de acentuar desde hace ya un buen tiempo. Esto no significa que aquello que opinan altas esferas -como la de Basilea- y que concuerda con lo que pensamos resulte la única, y acaso la verdad de lo que viene sucediendo, pero sí refleja que cada vez se suman más voces, más foros, a la opinión de que los mercados están armando su propio juego, ignorando el contexto y las señales vitales que deberían regirlos. Si esto es así, pues que el esquema ya ingresó a una fase sumamente peligrosa. Y si hay que aguardar novedades resonantes, no serán, posiblemente, de las favorables. En coincidencia con esto, el Merval abrió el mes de junio con un desarrollo lastimoso en cuanto a volumen negociado.

Una especie de asociación tácita, entre una demanda quitando el cuerpo y permaneciendo rígida, contestada por una oferta que contrajo sus ventas en todo lo posible (salvo las que eran por necesidad) y -entre ambas fuerzas- reunir no más de 26 millones de pesos de efectivo. Y esta vez sin feriados en Wall Street, sino en el circuito completo.

Depresión operativa que fue apta para evitar más bajas, pero desnudando que lo visto en mayo no fue sólo un bache circunstancial. Prudencia extrema. Mejor que impulsos sin respaldo. Panorama: nebuloso.

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