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Cupones bursátiles
Hay cuatro que no pueden sumar, con el máximo negativo radicado en el Bovespa y que -a tal momento- estaba en un recorte del 13% en el año (para colmo, el viernes pasado lo acrecentó con un 2,5% más de deterioro). El asunto, amigo lector, y que no es cuestión menor, pasa porque el Merval viene de mayor a menor y en este mes de junio se encuentra en uno de los puntos más bajos del "valle" surgido. Mucho mejor, lo deseable era llegar al mismo punto de rendimiento, pero haciendo un curso de menor a mayor: estando ahora en una cumbre y denotando solidez en la marcha. Como se observa la foto, es como si lo mejor ya fue dejado atrás y, desde allí, se fue configurando un mercado -y un ambiente- que muestra claras huellas de desánimo en la demanda. Los que vienen desde principios del ejercicio todavía están satisfechos con el acumulado. En todo caso, soportaron el mal más benigno y que es el "dejar de ganar", devolver una porción de lo que se llegó a poseer (cuando el Merval superaba un 30% de utilidad) pero seguramente que existe otra cantidad de inversores que ingresaron en los buenos momentos y que, ahora, deben aguardar el repunte para recuperar lo perdido del capital original. Como secuela adicional, se genera un desarme del movimiento que venía de manera armoniosa (por lo genuino, más lo artificial de las "manos amigas", que parecen borradas del mercado). Y eso deriva en desprolijidades, muchos que ya no esperan y en cuanto hay una rueda de repuntes salen a tomar la ganancia inmediata.
El terreno resbaladizo, la zona de grandes dudas, se presenta en todo el escenario global: los de afuera, viendo de qué modo encontrar más argumentos para seguir avanzando. Y merodea el perfil de una corrección depurativa, a la que se resisten (el Dow Jones y sus parientes europeos). El "embrollo" está presente y el segundo semestre es una charada.


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