19 de junio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Las dudas tornaron en preocupación, después se convirtieron en actitud vendedora más manifiesta hasta llegar a este lunes, donde la oferta se hizo catarata.

Sin respetar a ninguna de las líderes, comenzaron a llover órdenes de salida y al precio que exigiera la demanda. Un movimiento a la baja que eclosionó en mayo y que ya no supo de freno, más que en algunas ruedas donde se quiso falsear la realidad de fondo con rebotes precarios, de aquellos que se califican en el idioma de los mercados como "del gato muerto" (si se arroja un felino extinto desde una altura considerable, al chocar contra el pavimento produce un leve rebote, por la simple fuerza del impacto).

La verdad estadística da cuenta de un Merval que desde la rueda del 7 de mayo -donde cerró el índice en "4.066", habiendo tocado en la rueda los "4.100" puntos- a la del lunes pasado, con cierre en "3.100", la Bolsa se deslizó por una pendiente casi vertical (y dejando en la rodada, prácticamente "1.000" unidades del indicador líder).

En el exterior no llovieron rosas en igual lapso, pero salvo el caso del Nikkei (y no hay parentesco posible, con mercado para nosotros exótico) lo de Buenos Aires ha resultado una caída con mucho ruido y de índole autóctona, más que global. La primera probable causa fue el desinflarse del dólar "paralelo", que obró casi en simultáneo con la desaparición de la tónica alcista, en las acciones. La aceleración que se produjo después, puede obedecer a varias causas -incluidas las psicológicas- y entre ellas, la aparición de un nuevo instrumento, los CEDIN, en un tipo de blanqueo muy focalizado y donde los activos de la Bolsa no participan. Existe, en torno de estos nuevos bonos, todo tipo de expectativas, que no se podrán resolver hasta que participen activamente del circuito económico. Todavía es demasiado pronto para echar culpas a un "año electoral" -que siempre posee incidencia, por la incertidumbre política que genera- por lo cual, creemos, es desestimable en el deslizamiento de las acciones. Respecto del origen de esa catarata vendedora, no hay que deducir mucho para inferir que no pertenece -en el grueso- a los inversores comunes. Esto ha partido de carteras importantes, sin excluir a la gran cartera oficial y que es el principal actor en cuanto a tenencias. (Nos sorprendió la crudeza, la intensidad de la baja del lunes, remachando un clavo oxidado).

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