27 de junio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Tras el mensaje de Bernanke, las novedades de la economía china; demasiado para que el punto vulnerable en que se encuentran los mercados lo pudieran digerir sin gran riesgo de una depresión en cascada.

Cada Gobierno toma sus decisiones en procura de enderezar su propia nave (los chinos vieron serios riesgos sobre la expansión del crédito inmobiliario), pero también es reiterativo que los demás cumplan con un supuesto "deber" de pensar por todos, no sólo por ellos. Y que los operadores pongan el grito en el cielo porque no les siguen dando los estímulos fáciles y alimentando la codicia de las alzas sin trabas. Tras los dos cimbronazos, algo debían sacar de la galera los que se veían tapados de malas nuevas. Y así fue que, en la jornada del martes, aparecieron como de la nada algunos datos sobre la economía de Estados Unidos para que se variara el ángulo de visión. Un recurso tantas veces utilizado que sigue dando sus resultados, en cuanto a taponar una grieta y detener oleada vendedora, antes de que se convierta en catarata. A todos les vino como caído del cielo, ensayando repuntes en toda la región y hasta el maltrecho Bovespa logró un rebote del 2,4 por ciento.

La excepción se llamó Merval. Impermeable a la onda de mejoría que corrió por el mundo, apenas balbuceó un rebote y se encalmó de inmediato. Con una orfandad de órdenes que ni llegaron a los $ 34 millones. Si se debe tomar como medida para la profundidad del desánimo operativo local, lo del martes tuvo tintes muy preocupantes. Ni siquiera el poder imitativo quedó vigente, con los papeles flameando en procura de algún mástil de donde asirse y que contenga cierta corriente compradora. La acción, que es positiva en una rueda, se vuelve enemiga del resto en la siguiente reunión. Haciendo equilibrio en la frontera de los 3.000 puntos, la lucha se da nada más que en evitar la perforación de ese número redondo (que ya se produjo, pero que fue subsanado) y estamos con un rendimiento del ejercicio ya por debajo del 6%, con un enorme recorte sobre sus mejores momentos. Todo insinúa que estamos en una zona delicada del camino del ejercicio, con cierta calma que habrá de romper hacia alguno de los lados y sin garantías de que se sostenga un ritmo gradual.

En el complicado contexto financiero, la Bolsa parece rodeada por un tabique y es un recinto de sombras largas...