7 de julio 2026 - 19:33

Tensión fiscal: Luis Caputo "escondió" un gasto de $1,1 billones correspondiente a CABA

Se trata de la deuda originada por la cautelar de la Corte Suprema que ordenó restituir los fondos de coparticipación que Alberto Fernández le había retirado a la Ciudad. Desde enero, el Gobierno nacional suspendió las transferencias y empezó a cancelar esa deuda con bonos y letras capitalizables.

Luis Caputo y el jefe de Gobierno, Jorge Macri que cobró una deuda con bonos capitalizables.

Luis Caputo y el jefe de Gobierno, Jorge Macri que cobró una deuda con bonos capitalizables.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ayudó al ministro de Economía, Luis Caputo, a que le cerraran los números del superávit fiscal de la primera parte del año. Y es que el titular del Palacio de Hacienda dejó de girarle a la Ciudad los fondos correspondientes a la cautelar de la Corte Suprema que ordenó restituir el 1,5% de la coparticipación, que el entonces presidente Alberto Fernández le había quitado en 2020. La Nación venía abonando esos importes como envíos de fondos no automáticos todos los meses. Y no puede incluirlos en la coparticipación porque no se trata de un fallo definitivo.

Pero desde enero de este año Caputo suspendió los pagos, como parte de las "medidas extraordinarias" para lograr las metas de superávit fiscal pactadas con el FMI. Durante el primer trimestre duplicó la deuda flotante, de $2 billones a $4 billones, y sumó unos $2 billones de ingresos extraordinarios, básicamente por rentas de la propiedad y recursos provenientes de la privatización de las represas del Comahue.

Se trata de decisiones de administración del Estado que, en cierto modo, se emparentan más con gobiernos con problemas de caja que con administraciones que presentan una situación fiscal sólida.

"En agosto de 2025 el Tesoro empezó a realizar transferencias parciales del monto total y desde enero de 2026 interrumpió por completo estos giros. Acumuló una deuda de $1,1 billones hasta mayo de 2026", señala en un informe la consultora LCG. El reporte explica que "este menor gasto jugó a favor de un mayor superávit primario en momentos en que este viene estando más tensionado por la caída de ingresos".

El trabajo indica que el "ahorro" fue equivalente al 0,1% del PBI, mientras que el resultado primario de los primeros cinco meses asciende al 0,7% del PBI y la meta para este año es del 1,4% del PBI.

LCG señala que "el pago de la deuda con títulos públicos implica reconocer el gasto por parte del Tesoro y debería registrarse como tal". "No obstante, este pago no figura en las estadísticas de los datos abiertos del presupuesto, que luego conforman el esquema de ahorro, inversión y financiamiento del sector público", añade el estudio.

Al respecto, Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, explicó que la operación con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires involucró bonos y letras que ya habían sido emitidos y no colocados, como fue el caso de una Boncap.

"En términos de gasto financiero seguramente están contabilizados debajo de la línea, porque básicamente es el mismo mecanismo que se utiliza para todos los instrumentos de deuda capitalizables en pesos que están colocando, llámense Boncap o Lecap", señaló el director de Politikon Chaco.

Pegoraro consideró que "el gasto financiero del Estado nacional se va a dar cuando pague los vencimientos correspondientes de esos bonos".

"Entiendo que el gasto financiero de ese pago de deuda por coparticipación va a estar debajo de la línea, porque básicamente se va a contabilizar como pago de intereses", explicó. En ese sentido, indicó que "Caputo y su equipo tienen una creatividad financiera y contable enorme" tanto para agrandar ingresos como para reducir gastos.

Contabilidad creativa

Este año el equipo de Luis Caputo logró una ayuda importante del Fondo Monetario Internacional (FMI): el organismo le redujo la meta del primer semestre en $1,6 billones en comparación con lo que había quedado establecido en la primera revisión de 2025. Tras la revisión de agosto, el objetivo de superávit primario para la primera mitad de 2026 había quedado en $8,458 billones, pero ahora se redujo a $6,861 billones.

Luego de ello, entre febrero y marzo se sumaron más de $2 billones en concepto de rentas de la propiedad e ingresos extraordinarios por la privatización de las represas del Comahue.

Por otro lado, Caputo decidió pisar los pagos de la administración central, lo que se denomina deuda flotante. Se trata de un recurso autorizado por el FMI, siempre que no supere el 10% del gasto primario. De febrero a abril, la deuda pasó de $2 billones a $4 billones.

Todo ello en un contexto en el que la recaudación fiscal está en caída, en parte por la menor actividad de sectores transables de la economía y, por otra parte, por la reducción de retenciones al sector agropecuario que, si bien es parcial, tiene un impacto decisivo sobre el resultado final.

Pegoraro indicó que "técnicamente es correcto contabilizar como ingreso los recursos extraordinarios por privatizaciones, como ocurrió en los años 90, pero eso infla los ingresos para poder sostener el superávit fiscal".

Cuentas en tensión

Javier Okseniuk, director de LCG, señaló al respecto que "las cuentas fiscales evidentemente están bajo tensión y eso no es una novedad". "Los ingresos están cayendo un 7% anual en términos reales, incluyendo la baja de alícuotas de retenciones, pero también hay una reducción en la recaudación del IVA. Y con ese panorama cada vez cuesta más encontrar variables de compensación", explicó Okseniuk.

No obstante, aclaró que "que las cuentas estén bajo tensión no significa que existan dudas muy altas sobre la capacidad de mantener el superávit, porque todavía hay margen para acomodar algunas variables, por ejemplo, las tarifas".

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