16 de julio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Según informe del FMI, las economías de los "emergentes" que aparecían cubriendo la falta de energía en los primeros actores se están desacelerando. Y ya el escenario se va igualando, hacia abajo, donde desde el punto de observación que se aplique se verá terreno árido. También se apunta, entre otras causas, como "culpable" del cambio de actitud al mensaje de Bernanke, cuando apuntó que el sistema de la "canilla libre" podía irse modificando en plazo cercano. Después, vistos los ecos del mensaje, salieron de la Fed a querer suavizar el tema, pero ya era tarde y nadie les creyó. Ahora, en Wall Street están en plena llegada de balances empresarios y no queremos estar en el pellejo de operadores, que deben estar viviendo un dilema como pocas veces. Si desear que los números vengan favorables (en tal caso, esto podría dispersar la variante de política de la Fed, afirmándose en que los resultados resultan mejores) o bien soportar el chubasco del presente, con balances flojos, pudiendo generar descensos (pero también siendo el obstáculo para que la Fed no pueda corregir su política monetaria en función de balances magros). Puestos en los platillos de la balanza del mercado, desde aquí suponemos que las preferencias estarán centradas en la segunda opción: en virtud de que los balances flacos pasan de largo, después del primer impacto, pero les resultará de importancia vital que no se modifiquen las condiciones que han llevado a notables vuelos alcistas a ciertos índices. De todas formas, la precariedad de argumentos que han servido para construir cimientos débiles está nuevamente sobre la mesa: todo retoque y cierta vuelta a la normalidad del crédito es capaz de generar una onda bajista de proporciones. No lo decimos nosotros, desde esta nada incidente columna de opinión; lo dicen ellos mismos, los que están dentro de la caldera de los negocios y que no pierden ocasión de rogar a la Fed para que deje todo como está. Y en nuestro medio, después de cierto período de tregua, se retomó la tendencia a la deserción de títulos accionarios de los paneles. Tanto Pertrak como Boldt Gamming fueron seguidas por la intención de grupo de control de San Lorenzo: para barrer de las manos minoritarias los papeles que están en juego, procediendo a la partida de la Bolsa. Como no son del panel mayor, las líderes más líquidas pasan casi inadvertidas. Pero es pésimo como símbolo para un mercado que se adelgacen sociedades cotizantes sin que venga ninguna.

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