30 de julio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Sabe cuál es la gran diferencia entre la llamada Gran Crisis -de 1930- y la que se desató desde 2007? Que aquella trajo consigo profundos cambios en mercados de los denominados "Años Locos" -la década de 1920- y que pusieron en caja al sistema operativo y a todo el sistema bancario, separando sus actividades, etc., etc...

Y como secuela de la crisis actual, después de tantos castigos prometidos -Obama, en campaña- y de un nuevo régimen, ajustando controles y trayendo transparencia que corrija un largo tiempo de desvíos instaurado, nada pasó. En vez de ir en tal camino, se abrieron nuevas sendas de corrupciones que se perfeccionan. Ya ni los organismos rectores gozan de seriedad y un reciente ejemplo del Fondo Monetario hubiera sido para el escándalo en otra época: ahora pasó como normal. Variando su posición en unos pocos días, primero estando a favor y después retirando el informe acerca del fallo sobre la deuda de la Argentina. Bancos internacionales que estaban en la cresta del desastre que precipitó la crisis ahora muestran balances fastuosos y con utilidades exuberantes. El cruce de la "información confidencial" afectando a las Bolsas (hace unos días estalló otro caso, de enormes proporciones). Funcionarios formados nada menos que en Goldman Sachs -la mayor escuela de bribones- que en el mundo actual siguen ocupando cargos de suma influencia en instituciones y gobiernos (con acento en los europeos). Y lo que ahora pasa por los medios con total naturalidad, inmediatamente reemplazado por otra novedad de igual o mayor calibre da para el espanto. Más allá de lo que es el contexto, que tiene que ver con las economías, está también la actualidad en los mercados, donde las razones, los argumentos suelen no coincidir para nada con aquello que marcan los índices. El ejemplo superlativo es el Dow, que tiene a sus pies esa serie de malos ratios acumulados sobre la economía de su país y que no para de quebrar nuevas marcas históricas. En nuestro medio también es habitualidad movernos con "golpes de mercado" inauditos, que llevan magnitud de dos dígitos y que varían, de un mes para otro, en su signo, sin amainar en su intensidad. Un papel, o un grupo de ellos, puede caer o subir en términos de un 20% o más sin que ya nadie se alarme (y sin tener necesidad de justificar esos cambios de cotizaciones). Como que existe la convicción de que esto es el "nuevo mundo": donde todo cabe.

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