16 de agosto 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Es una muy buena nota para agregar a la colección de los hechos insólitos -para nosotros, también puede revistar en el archivo de los ilícitos- la que se publicó el pasado miércoles en Ámbito Financiero. Es la que comienza con el título de "Trading 2.0: un tuit de famoso inversor impulsó el 5% a Apple"... Llegada por agencia desde Nueva York, desde el comienzo surgen los datos singulares. Como la denominación de "inversor activista" (no sabíamos de esta especie inversora) a un señor Carl Icahn, del tipo que antes se llamaban "tiburones" de mercado. De aquellos que se dedican a tomar empresas, descuartizarlas, acosando a grupos de control con todo tipo de artimañas. Los verdaderos enemigos de la inversión productiva, aniquilada por el simple mercantilismo salvaje. El hecho de hoy es que este sujeto -multimillonario y un jugador de los pesados- anunció por tuit poseer "posición accionaria importante en el capital de Apple". Y había mantenido una buena conversación con el presidente ejecutivo Tim Cook sobre una "mayor recompra de acciones". Para aumentar la dosis, calificó a los papeles de la empresa como "extremadamente subvalorados". Y que habían pensado en hablar nuevamente, en breve...

El resultado fue que, a partir de la difusión del tuit, el título de Apple ganó un 5% en su cotización del día. No sabemos qué criterios estará aplicando la SEC de Estados Unidos en la actualidad -el organismo ha venido siendo cada vez más light ante diversas prácticas-, pero lo que hizo este depredador de los mercados tiene no menos de dos o tres ataques directos a la formación de precios en un mercado de oferta y demanda. Así como el divulgar la conversación con el presidente de la firma cotizante incorpora también al empresario en vulnerar las normas éticas sobre las que se asienta el espíritu de la Bolsa. Las hipótesis pueden ser varias para que se haya empleado este método directo y agresivo para generar una reacción en los precios. Sin descartar que el pesado jugador se haya ido de largo en su compra, equivocado el momento, como para tratar de salirse de posiciones pregonando bondades para que los demás operadores digieran el cebo propuesto, facilitando sus ventas. En nuestro medio, muchos años antes existía un fuerte reglamento sobre lo que pudiera incidir en la formación de precios (como en la información confidencial). Ni empresarios, ni funcionarios, podían opinar sobre el precio de mercado.

Dejá tu comentario