29 de agosto 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Se hizo muy espinoso el último trayecto de agosto, donde la rueda del martes resultó una pintura de bajas generales a lo largo de todo el "gran tablero" global. El Dow Jones, que ya venía sumando malas nuevas de su economía, encontró un reemplazo poco deseable y de mayor calibre preocupante. Los aprestos para una acción bélica sobre Siria fue la noticia que tendió un manto negro a todas las regiones. Y con los mercados de riesgo debiendo acusar recibo, sin ningún tipo de suavizante (porque no lo tienen). Baja del 1,4 por ciento en Wall Street, pero con los europeos -que tienen mucho más cerca el peligro- derrapando del dos, a tres, por ciento. El Bovespa como casi siempre -con un desliz del 2,6 por ciento- y el Merval que lo pudo mantener comprimido, a no más del 1,3 por ciento.

Horas de gran tensión para el mundo, mientras en nuestro medio se debe enfrentar lo que es común a todos, en el frente, pero con la retaguardia también debilitada por la súbita medida de reabrir el "canje" de deuda -que da para polemizar y tejer hipótesis diversas- a lo que se sumó el anuncio sobre modificaciones, en la base imponible de ganancias: aunque para reemplazar ingresos se mencionó a los títulos accionarios y a un gravamen sobre los dividendos.

Incomodidad


El hilo vuelve a cortarse por lo más delgado, mientras operaciones bancarias quedan fuera de imposiciones. De tal manera, un excelente mes de agosto en el recinto local y libre de viejos "fantasmas" del pasado se encontró en la semana final con tan incómoda ubicación: ser el "jamón del emparedado" hecho con pan del exterior, más la propia incertidumbre interna. De paso, se supone que ya entrará en vigor la reglamentación de la nueva ley (que ya tiene sobre el lomo una medida "cautelar", objetando atribuciones laxas de la "CNV" sobre la vida societaria).

Todo se juntó en pocos días, lo que es toda una rareza y a sabiendas de no ser premeditada porque hay causas externas mezcladas con las nativas.

En un curioso método moderno de interpretar los hechos, algunos que son totalmente dados vuelta, nada queda como imposible.

Quizás se diga que lo de Siria favorecerá a las economías, o a la industria de defensa, para -en diabólica alquimia- que se utilice, como energizante del mercado.

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