19 de noviembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

2° parte - John Raskob - El plan de la venta a plazos se había usado previamente para la comercialización de pequeños artículos. Raskob, al principio, encontró oposición para la implementación del plan, sobre todo de parte de los banqueros y de los fabricantes de otros productos, porque pensaban que la gente compraría automóviles en lugar de lo que ellos fabricaban.

Finalmente, el plan ganó el favor de todos. La divulgación de la venta a plazos como un mecanismo para la compra de artículos caros justifica el singular lugar de Raskob en la historia de las finanzas americanas. El fenómeno fue luego aplicado a artículos de todo género e importancia, tractores, herramientas, aparatos electrodomésticos además de todo aquello que constituyera parte de la infraestructura, técnica y de la construcción. Básicamente todo este movimiento trajo consigo el poder a la clase media de EE.UU. en el siglo 20.

Como presidente de Finanzas de la GM, impulsó el pago de dividendos puntuales, sabiendo que ésto aumentaría el valor de las acciones. Por supuesto, no fue el primero en ver la importancia del pago de dividendos. Lo que lo hizo diferente, sin embargo, era que vio a los accionistas como los clientes potenciales que ellos eran. Cualquier accionista que creyera en la GM compraría sus productos.

Luchó con todas sus fuerzas para aumentar el número de accionistas. Por supuesto, esto tenía otro efecto. Las compañías habían visto a los accionistas públicos previamente como un mal necesario, sólo como la descarga de parte del capital a la oferta pública mediante acciones, para hacerse de dinero.

Muchas compañías lo hacían, por este motivo. Pero Raskob tuvo otra visión también de gran valor, además de valorarlos como potenciales clientes para venderles productos, y era la de proveerles interesantes ganancias que es el alimento del que se nutre el inversor y mantiene el capital inamovible.

Raskob también tuvo una etapa en que inicia una campaña que no resultó. En un artículo escrito en 1929 para el periódico Ladies Home Journal, sugería que las personas pudieran tener buenos resultados, invirtiendo no más de u$s 15 por mes de sus ahorros, en acciones ordinarias y reinvirtiendo los dividendos. Este método simple, al cabo de 20 años podría producir u$s 80.000.

Cuando se produce el crash, sin embargo, Raskob tuvo que abandonar su plan y su ofrecimiento a la gente como consejero financiero. Continuará.

Dejá tu comentario