13 de diciembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La brecha se está adelgazando entre los extremos del nivel del dólar, lo que deja distintas posibles secuelas al aplicarse a la senda de los títulos accionarios.

Que el extremo más dilatado, el dólar paralelo, se vaya contrayendo: les quita el principal estímulo a las mejoras de los papeles empresarios. Estímulo que era en sí para polemizarlo, pero que se utilizó como ariete para abrir las puertas a la evolución, notable, de los activos privados, y mostró funcionar. En tanto, el otro extremo, el dólar oficial, prosigue en su goteo francamente devaluatorio y esto arrima favores a compañías con buen sesgo exportable (lo vimos en el balance de Aluar y su aluminio). Pero, al mismo tiempo, perjudica a quienes poseen pasivos en dólares y que verán sus cuadros de resultados con mayor erogación financiera. Un juego de efectos contrarios, partiendo de un mismo causal, que se encargará de torcer los números -a favor, o en contra- entre las distintas especies.

Si hay que posar la mirada sobre el año que llega, en la función de adelanto que aplican las actividades bursátiles, una de las primeras señales -a modo de pronóstico- no resulta para nada estimulante.

En las estimaciones emitidas por la CEPAL, que dio este diario en la edición de ayer acerca de los probables niveles de crecimiento de los países: la Argentina aparece con un 4,5% para el año en curso, pero decayendo a sólo 2,5% en 2014 (y es un rebaje, en caso de darse, como para hacer crujir la estructura de la economía). Obvio que dentro de una contracción económica general, las sociedades que forman parte también lo habrán de sufrir. De todas formas, por el momento es una opinión, un pronóstico, que aunque pertenezca a una entidad de trayectoria, todavía hay que aguardar a que la realidad lo convalide.

El miércoles, el mercado local movió uno de sus casilleros con cierta fuerza (y merecedora de reparar en ella).

Sin cambiar el signo del Merval, acusando otra rueda negativa, pudo levantar el mínimo del gráfico y culminar algo menos dañado. Pero la nota provino de las órdenes cursadas y que después de dos sesiones donde se movió por debajo de los $ 68 millones trepó a cifras de $ 110 millones. Sin alcanzar a poder controlar todo el fluir de oferta, al menos abrió el juego a un terreno más esponjoso de demanda, un paso precursor a limpiar las plazas de ventas, si es que sostiene el ritmo.

Hay dudas, y las dudas cotizan (generalmente) en baja.

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