12 de febrero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Vaya... que febrero se tomó en serio la negativa estadística que arrastra en estos años sobre el mercado accionario.

En solamente 10 días cae un 10% el Merval y resulta la figura excluyente del mundo por razones opuestas a las que lo hicieron el mejor índice de 2013.

Se nos dirá, con razón, que la causa verdadera de la baja a pique del mercado proviene de la peligrosa dependencia que se creó entre la tendencia del dólar y el reflejo nítido sobre las acciones.

Es obvio que no se trata de un "efecto febrero", por su pasado, pero también es cierto que en cada oportunidad, una causa detonadora fue la responsable. En concreto, todas contribuyendo para que febrero cumpla con su paso negativo por el mercado.

En este presente, aquella subordinación del mercado de acciones a la volatilidad en el cambio está mostrando otra cara: la muy fea.

Riesgo sobre el que veníamos hablando, aun cuando todo parecía sonreír -como en enero- y se machacaba siempre sobre el mismo y único argumento.

Al parecer, no solamente se "desinflaron" expectativas sobre más incrementos en el precio del billete, sino que la cercanía con el esperado marzo (por los funcionarios del Gobierno) trae consigo una visión todavía más indeseada para el andar de las acciones. La probabilidad de una zona de mayor descender, o como mínima: un quedarse fijo en torno de niveles actuales. Cualquiera de las dos, con mayor perjuicio la primera, enviaría señales frustrantes para imaginar una reacción vigorosa de las cotizaciones. Esto es una descripción sobre supuestos dentro de avatares económicos y cambiarios que son unas de las "variables incontrolables" que están siempre al acecho para variar el panorama.

De lo cual se desprende que febrero, con un largo trayecto todavía, es capaz de variar una o más veces con total naturalidad.

Recordemos que las "variables ingobernables" son aquellas que ningún operador, o inversor, puede analizar de antemano: simplemente porque resultan desconocidas y explotan de manera inesperada.

Ejemplo: una decisión del Gobierno o una turbulencia desde lo político o lo social. Para el caso bursátil, algún cambio de actitud de los "grandes jugadores", formadores de la tendencia, que es imposible prever desde ahora.

Volviendo al principio, febrero es un mes que parece encontrar, casi siempre, alguna causa para revalidar sus malos efluvios sobre la Bolsa. Y por ahora...

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