4 de marzo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Quiénes definirán la tendencia del mercado accionario, durante marzo?... Acaso podría estar en manos de que se cumpla -o no- con las expectativas sobre el ingreso masivo de dólares (de las cerealeras). Que habrá de obrar acerca de una mayor calma o más nerviosismo, desde la sensibilidad de lo cambiario hacia todo lo demás. O puede que las enervadas tasas de interés -la sorpresa de febrero- prosiga con su tradicional rol: de ser el peor de los enemigos para el mercado de riesgo. En este punto, no conformes con aquello que se fue informando en los medios, nos decidimos a comprobarlo "in situ". Y fue así que podemos dar por cierto que en los bancos se retribuye hasta con el 23% plazos fijos que denominan vip (y que parten desde los $ 120.000). Esto, tácitamente, obliga a que la inversión con riesgo puro -acciones- retribuya por arriba (y bastante por arriba) de ese 23% a los inversores. Se nos dirá -con pruebas a la vista- que para la exuberante capacidad de ganancias del Merval, la tarea resulta sumamente accesible. El primer testimonio está en lo hecho en enero, ganando un 11% mensual.

En tal sentido, hay que advertir que la notable elasticidad también contiene rebajes súbitos -como el de febrero- y que el sitial histórico en que se sitúa el índice local asegura que si existe todavía un techo inexplorado es tan así -o mucho más- el teórico camino hacia una corrección bajista. Lo concreto, nos parece, es que para el tipo de inversor poco adepto al riesgo (que debió arriesgar, ante la falta de alternativas válidas) ahora se abrió otro frente de atracción, esa retribución al dinero colocado sin riesgo. Después, faltan otros elementos a tener en consideración, como -por caso- el destino que tendrán los resultados de las empresas cotizantes. Y el necesario cotejo entre tales resultados y el precio de mercado de las acciones. Un mercado financiero menos líquido -política del Central mediante- no favorece al mercado bursátil. Mucho menos una retribución al dinero sin riesgo, que suele ahuyentar al tipo de inversor en acciones que no está por convicción, sino por falta de alternativas.

De todas formas, al parecer la gran estrella esperada en marzo resulta el ingreso de dólares desde las cerealeras. Pero el virus inflacionario dista de querer morigerarse lo necesario, y nuevas señales -como el ya remanido aumento de combustibles- tienden a darle más energía agregada. Es un gran río revuelto el horizonte económico (afecto a las improvisaciones de funcionarios) y las acciones: nadan dentro de éste.

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