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Cupones bursátiles
También, según nos informaban desde la sección "Lo que se dice en las mesas", en lo que parece una bandada de aves de rapiña sobrevolando cielo argentino, tocaba tierra un tal Kyle Bass, que es dueño de un "hedge fund" denominado Hayman Capital. De origen texano, se cuentan anécdotas que lo sitúan como un personaje exuberante y que basó su fortuna actual en "haber apostado contra las hipotecas subprime"... Junto con los tiburones de Goldman Sachs, son dos de los visitantes detectados (no se sabe cuántos serán los que han venido volando bajito para no ser captados por los radares mediáticos).
Si el lector se pregunta hacia qué meta nos encaminamos, con esta puesta en escena, pues si conoce el pensamiento que destila nuestra columna ya debe estar alertado. Creemos que vamos a asistir en tiempos cercanos a otra gran camada de "inversores amigos" (interesados en las bondades de nuestro país y nuestros papeles) que, tras un período de maduración apropiado, se convertirán en lo que llamaremos "fondos buitre", atentando contra nuestra sociedad y nuestras sanas finanzas.
Antiguamente, no hace tanto de esto, los acreedores de una nación se denominaban -simplemente- "acreedores". Una vieja máxima, con plena aplicación actual, era muy acertada en decir: "Primo hermano cuando prestas, hijo de p... cuanto reclamas". Y en tal línea de transformación, los que primero son considerados "inversores" al colocar su dinero en algún activo. Con el tiempo, si no se les quieren respetar las condiciones y reclaman serán inmediatamente bautizados como "fondos buitre", lo que llevará a ser considerados enemigos por un concierto de deudores, más amigos y favorecedores, que hacen un culto de no respetar las cláusulas de lo emitido.
Por las dudas, vamos a abandonar la ruta tomada (a riesgo de que nos rotulen como "cronistas buitre") y nos volvemos al inicio, tratando de ensayar otra presentación. Por ejemplo: informar que la prestigiosa gente de Goldman Sachs está yendo y viniendo por Ezeiza. También ha hecho su desembarco un señor texano, de finas costumbres y dueño de un "hedge fund", el que está escrutando debidamente el panorama nacional para decidir sus filantrópicas inversiones.
Como se ve, nuestro auge es imán para atraer bellas personalidades. ¿Está mejor?


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