3 de junio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Excelente -como siempre- el comentario de ayer del economista José Siaba Serrate describiendo la actualidad del mundo grande -el de Wall Street- y con una reflexión que él transcribe y que le dio pie para el título de la nota: "Wall St. y el peligro de usar la frase: esta vez es diferente...". Según nos ilustra Siaba Serrate, esto se debe a una investigación realizada por Reinhart y Rogoff, no hay en el mercado cuatro palabras más riesgosas que "esta vez es diferente". Apoyamos enteramente la aseveración y en nuestro propio "ránking" de expresiones peligrosas la colocamos allí a la par de la que -para nosotros- suele ser culpable de los grandes excesos y "pasarse de rosca" de los operadores bursátiles. Aquella que invoca el "todo es barato" -como argumento fundamental, en el simple deseo de que así sea- sin importar a qué altura se haya alcanzado en el índice. Ni qué extensión de alzas y ganancias se lleve de manera continua.

Volviendo a la primera cita, el mismo Siaba Serrate escribe que "la historia no está condenada a repetirse, se acepta. Pero, la última vez que el índice XIV tocó valor igual -en abril de 2007- la Bolsa también desafiaba las alturas, ajena por completo a la crisis que bullía en sus entrañas. La parición no fue inmediata, llevó algunos meses, pero quién sabe si esta vez no es diferente". Recordamos, reforzando esta última reflexión del comentarista, cuando Alan Greenspan dejó inmortalizada la expresión de "exuberancia en los mercados" y el tiempo que transcurrió todavía -en tanto, los operadores parecían burlarse de cada advertencia con nuevas subas- hasta que el mercado chocara de frente contra la pared (resultó el impactante desplome de las tecnológicas).

Es buena la idea de poseer una suerte de "decálogo", al menos las 10 principales ideas de suma peligrosidad para el mercado difundidas plenamente, teniéndolas siempre presentes, y acaso pudieran ayudar a colocar cierto freno prudente a las marchas desaforadas. No serán el remedio inmediato -nunca lo habrá porque la codicia del ser humano solamente tiene el antídoto en su propio temor- y seguirán estando las zonas de sobrevaluación eufórica y las de depresión por debajo de la línea técnica de orden psicológico; a la misma persona que no se le pudo hacer comprender que había que vender (por exceso de valuación) no se le podrá hacer entender que es el momento de comprar cuando todo está por el suelo. En nuestro mercado -que con su secuencia el sayo de Wall Street no le va tan holgado- se haría bien en ingresar a la reflexión preventiva. ¿O no?

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