25 de julio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Nada es seguro, mientras ayer se sabía a media tarde que la reunión negociadora en Nueva York había durado unas tres horas y donde los funcionarios locales, habían evitado realizar declaraciones. Sin embargo, acaso festejando que se encontraban las partes sentadas a la misma mesa, el sector accionarioa daba vuelta el signo y trepaba más allá del 1,5%.

Razones para esto, había para elegir -ninguna consistente, todas supuestas- como la de un operador que afirmaba: "los más arriesgados decidieron ser optimistas y entraron al mercado...". Visto de tal manera, tiraron un dardo al blanco a ver si le daban al centro. No hay forma de encontrar argumento para darle bases, a los cambios de humor y de actitud operativa. Todo transcurre en medio de la nebulosa, matizada por declaraciones de ambos lados y que también se prestan para darles la interpretación que se quiera.

Cuando la Presidenta afirma que: "No firmaremos bajo presión", queda en el aire que un acuerdo puede estar lejano. Y Griesa, desde su escritorio, replica con: "El default es la peor cosa que avizoro, habrá gente herida..." (y esto empuja todavía más a ver, que se está muy cerca de la cornisa y con vocación de rodada). No se sabe bien cómo puede mediar un negociador -aunque se supone que es un experto en encontrar puentes- con partes que se muestran tan distantes y donde existe un inocultable rencor (y el vano orgullo de querer ganarle la pulseada al otro, olvidando el verdadero objetivo). Que -creemos- debiera ser el arreglar el litigio sin mayores males. Cuesta creer en que no existan soluciones de orden técnico, como para encauzar el acuerdo por el camino que conforme a las dos fuerzas en pugna. Pero, si todo se reduce a un "tire y afloje", sin ganas de ceder nada y ganar todo, habrá que ver si se tienen en claro los efectos derivados de una situación que rompa lanzas con los oponentes (y el juez).

Por de pronto, hay evidentes "manos amigas" intentando darle un sustento a los papeles bursátiles (el miércoles, a los bonos y ayer, quizás, a las acciones). No importa como señal confiable lo que digan en estos momentos los índices, porque hay presiones diversas y también apoyos que trata de no ver derrapes de proporciones. Lo que queda en el medio -el operador común- posiblemente esté en la posición más atinada: de no actuar por impulso, o por hipótesis que no poseen los debidos informes fehacientes. Es una zona de burbulencias que en cada rueda, propone un nuevo suspenso.

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