4 de agosto 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

La palabra "diversifica" se utiliza con mucha frecuencia, en todo libro de texto -sobre mercados- o bien, en curso que se realice para un auditorio está muy bien que se la mencione, pero junto con ella debe también difundirse la especificación sobre "contraindicaciones". Porque diversificar posee un territorio muy atractivo para poder gobernar, aunque hace frontera con una tierra que es sumamente hostil para las carteras: se llama "licuar".

Los espíritus demasiado compulsivos en la compra así como aquellos que siempre procuran agregar más, son dos de los protagonistas que más peligro corren, en atravesar la peligrosa frontera. Y ya cuando se pisa del otro lado, la situación suele salirse de control. En días tan temibles, como los que se apropiaron de la segunda quincena de julio, mantener la mente independiente de todo el escenario incendiario que la rodea es una condición inapreciable. Porque no solamente permite conservar los límites de diversificación que daban resultados, sino que en un sensato intercambio de nombres:la cartera puede haber ganado en calidad de sus integrantes. Hay ciertas máximas "de oro", que deben siempre estar presentes en la toma de decisiones. Una de ellas fue de las primeras sabias palabras, que los veteranos operadores (y magistrales agentes de Bolsa) nos inculcaron: "Quién es un mal comprador será un mal vendedor...". Y tenías, tantas veces lo pudimos comprobar, que la máxima siempre luce apropiada y sin tiempo. Lo que venimos discurriendo, a título del operador individual, o del administrador de carteras, vale también mucho, para el renglón de las empresas cotizantes.

Donde "diversificar" con criterio, para repartir el riesgo del negocio en una "canasta" de productos y sin estar expuestos a uno sólo puede evitar malos momentos, e inaugurar una fase mucho más rendidora para sus accionistas. Hemos visto -en diario del viernes- el estado contable de Mirgor. Y resulta buen ejemplo -positivo- de arriesgar con criterio y dejar de depender exclusivamente de la "industria automotríz" para poder vender sus equipos de aire a las terminales. Es indudable que así cimentó su trayectoria la empresa, pero llegó un punto donde sus directivos decidieron abrir el juego, e internarse en renglones muy alejados del original. De lleno en el segmento de "electrónica", después en "celulares" que la defienden, del bajo momento de la industria del automóvil. (No siempre es así...).

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