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Cupones bursátiles
Nos extraña que no se haya enfocado ese cambio de cuadrante -que está tomando el país de modo acelerado- junto con la evidente intención china de quedarse con el tradicional "patio trasero de Estados Unidos" (los demás países del Continente).
La creencia de que las acciones no generan reacciones (iguales o superiores, a la acción inicial) y que cada país puede hacer lo que desee, aunque no sea potencia, es muy clásica de nuestra historia de política externa. Cuando menos, no pareció momento estratégico aconsejable mostrarse tan románticos con China (al tiempo que se le entregan obras importantes, sin licitación) cuando en Nueva York se dependía de que juez y Corte Suprema subieran, o bajaran, el pulgar para nuestro interés.
Desde el punto de vista de las premoniciones, la sorpresa de fallo adverso recibido debe figurar entre las más resonantes de nuestra historia. Y si se hiciera repaso a todo lo que se hablaba, pensaba, suponía, aseveraba, antes de conocerse el fallo de Griesa, no se encontrarán analistas, o economistas, funcionarios, o políticos de cualquier color, que dudaran acerca de a quién favorecería el martillo del juez. ¿Cómo es que tantos se equivocaran de tal forma estruendosa?
¿Puede creerse que todo fue simple "locura" de un juez común?. Pero, ¿y la Corte Suprema?. Los fallos -unánimes- salieron, una y otra vez, contra la posición argentina. ¿Es tan dificil creer que mientras voceros de Estados Unidos hablaban en favor nuestro, al mismo tiempo, aleccionaban a sus jueces para hacernos "pagar" por sacar los pies del plato?.
Aunque esto sea una teoría "loca", lo de China es una realidad. Y que ahora, o después, se pagará, también...

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