25 de agosto 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando comentamos sobre la alocución presidencial, en el día del aniversario de la Bolsa de Comercio, así como apuntamos que había resultado una noche "redonda" para el sistema bursátil (porque la Presidenta repartió elogios, incluyendo propuestas del discurso del titular de la Bolsa -Adelmo Gabbi- y remarcó la evolución de las acciones, sobre el dólar): mencionamos el aspecto pendiente. Y es que los gobernantes -desde que los vimos venir a la Bolsa a inicios de los '70 -siempre acudían con dulces palabras para los miembros de la comunidad bursátil y hacían expresa referencia a: "es de suma importancia para el Gobierno, poseer un mercado fortalecido y en crecimiento...".

Más o menos, cada protagonista en cada reunión por el aniversario de la Bolsa, dejaba idéntica idea. Después, todo volvía a la decadente normalidad: el sistema librado a su propia suerte, sin ningún tipo de incentivo que posibilitara en "fortalecer y crecer" (y siendo impermeables los gobiernos, a toda iniciativa que se les presentara para tales efectos). Esta vez, Adelmo Gabbi habló nuevamente de un tema clave: el "ajuste por inflación" aplicados a los balances. Estamos en condiciones de decirle al lector, sin ser adivinos, "olvídese...".

Desde aquí tantas veces, como lo haremos ahora, hemos mencionado que las empresas que cotizan en la oferta pública; son las únicas totalmente transparentes del país.

Atravesando diversos controles, miradas desde todos los ángulos y no solamente por controles oficiales, sino que los mismos accionistas minoritarios, actúan de fiscalizadores (y tantas veces han efectuado denuncias, o han hecho variar medidas). Aseguran además el gran principio de la "apertura de capital", poniendo a disposición del ahorrista común la posibilidad de participar en activos productivos (por oposición a lo vegetativo del dólar y del plazo fijo). Se pueden seguir enumerando diferencias respecto de las sociedades de "capital cerrado" (las que no cotizan y constituyen estructuras blindadas, más difíciles de poder fiscalizar). Pero, hasta lo mencionado para solicitar que alguna vez un gobierno se decida a discriminar (que no es una mala palabra) entre las que van a la cotizxación pública y las que no acuden. Por caso: el tratamiento fiscal que premie a unas sobre otras, en virtud de que es de interés estratégico para la economía, alcanzar un mercado bursátil: bien robusto y en crecimiento. La realidad es que el empresario sólo contemplará ir a la Bolsa: si es que le dan ventaja. es así.