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Cupones bursátiles
Al margen de todo esto, está claro que el andar accionario es una maravillosa obra de "freir y cantar", levantándose los operadores cada mañana, con el dilema sobre cuánto subirán los precios, en el día de la fecha.
Quizás, como el jueves, algún ligero tropezón que no le mete miedo a nadie ya.
Y que así como se produce es inmediatamente subsanado en la rueda siguiente. Si se precisan $ 200 millones, habrá la suma necesaria. Si se requieren hasta más de $ 400 millones la generosa mano de la demanda habrá de proveerlo. Se dirá repetidamente que es por el asunto cambiario, el "contado con liqui" y todo lo que conlleva. Pero, aquel que no tiene ningún interés en tal mecanismo exportador de pesos, que se convierten en dólares, se la lleva de arriba con su espíritu puramente bursátil. No recordamos -de las que vivimos- otra época como ésta, con la terrible dicotomía entre lo que sucede en el contexto económico y lo que produce el mercado.
"Imposible", no está en el diccionario de la Bolsa; pero puede decirse que es poco probable, que se reproduzca semejante escenario. La pregunta que acaso más de un operador se está repitiendo, tras cada rueda gloriosa, sería: ¿qué hay después que se culmine el contado "con liqui".
Estando en las alturas que ahora se encuentra, soñada cambie de más de 10.000 puntos: ¿alcanzará el argumento de la "baratura" de las empresas, en dólares?. Esto también arrastra a otro interrogante de creerle a la notable "infravaluación" que se esgrime ¿cómo es que no hacen fila desde afuera, para comprarlas?. En el escenario virtual que planteamos, se estará conviviendo con cuestiones muy reales. Como la ya a punto de aprobarse "Ley de Abastecimiento", como lo recesivo de la economía, las sanciones pendiente contra el país (por el fallo de la comunidad mundial de comercio). ¿Esto se arreglará por solamente quedar saldado el litigio con los fondos? ¿Será tan sencillo, como algunos dicen?. Hmmm.


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