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Cupones bursátiles
Esto parece desvirtuar lo tantas veces apuntado aquí sobre delincuentes de las finanzas que logran evadir la cárcel no es tan simple como parece. Tal como lo relatan aquí se produjo una presión de las autoridades para ir en procura del "pez gordo" (para el caso se llama Steven Cohen y es una de las figuras más encumbradas de Wall Street). Cohen es el titular, el jefe de Martoma, que estaba en serio riesgo si es que su subordinado hablaba lo que decía -contra él- y para poder acceder al clásico "arreglo" para morigerar su castigo a quien le pedían.
Lo que siguió fue un hermético silencio del implicado que desató sobre él toda la ira de quienes no pudieron hacerlo variar de actitud. Y fue así que obligaron a Martoma a devolver el bono de u$s 9,3 millones que recibió de SAC Capital en el 2008. Y de postre le descargaron nueve años de prisión efectiva. Curiosa forma de querer demostrar severidad en los castigos a personajes financieros y bancarios, siempre, claro que no sean los de la cúpula.
A Martoma ya lo habían declarado culpable en febrero pasado de los tres cargos que afrontaba dos por fraude y uno por conspiración. Esto último por su papel en operaciones con acciones de dos empresas farmacéuticas en el año 2008. Lo que se demostró es que Martoma se había reunido con médcos relacionados con ensayos de un medicamento para el Parkinson y donde le confiaron que el ensayo era un fracaso. Lo más notable es que se comrobaron contactos entre Martoma y Cohen, hablando de esta información privilegiada (y que le hizo ganar a la firma de Cohen unos u$s 275 millones). Tras una de las conversaciones entre ambos, la compañía comenzó a vender acciones de las farmacéuticas. Lo curioso es que pretendían acusación directa, de Martoma contra Cohen, porque las pruebas "no eran suficientes". Empleado fiel, dueño bribón: paga el de abajo. (Y todo sigue...)


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